Escasez de diésel: En 9 meses de gestión, Rodrigo Paz no encuentra solución al desabastecimiento

Escasez de diésel: En 9 meses de gestión, Rodrigo Paz no encuentra solución al desabastecimiento

A nueve meses de haber asumido la Presidencia, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira no ha logrado mitigar la escasez de diésel y gasolina en Bolivia. La crisis energética, que se ha profundizado a lo largo de 2026, mantiene en vilo al aparato productivo y al sector transporte, proyectando un inminente desabastecimiento de alimentos. Pese a los constantes cambios de autoridades y promesas de regularización, el panorama en los surtidores se complica diariamente, revelando una falta de estrategia técnica para resolver un problema de fondo: la falta de divisas para importar carburantes.

La advertencia de los sectores a Rodrigo Paz por la escasez diésel: “El Gobierno será el único responsable”

El impacto de la falta de diésel ha dejado de ser solo una complicación logística para convertirse en una amenaza a la seguridad alimentaria. Desde Santa Cruz, el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, advirtió que la inacción estatal afectará directamente la mesa de los bolivianos. “Ratificamos que el Gobierno va a ser responsable cuando de aquí a un par de meses no haya alimento para consumir. Lo único que hacen es estar de un lado al otro de foto en foto, pero no dan soluciones”, sentenció Cochamanidis, planteando que se libere la importación al sector privado si el Estado es incapaz de garantizar el suministro.

Por su parte, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) alertó que el sector agropecuario recibe apenas entre el 50% y 60% del volumen de diésel comprometido. Esta restricción pone en riesgo 950.000 hectáreas de cultivos de invierno en la zona este de Santa Cruz. Jaime Hernández, gerente general de Anapo, explicó que el desfase en la provisión paraliza maquinaria agrícola esencial para la cosecha y el transporte, lo que se traducirá en millonarias pérdidas económicas para el país.

El descontento se extiende a las carreteras. En Tarija, el dirigente del transporte pesado, Gabriel Pérez, ratificó un ultimátum al Ejecutivo con plazo hasta el 10 de septiembre para solucionar la distribución de carburantes, advirtiendo que al sector no le importará el Estado de Excepción vigente para iniciar medidas de presión. Asimismo, en San Julián, productores e interculturales marcharon el pasado fin de semana pese a las restricciones legales, exigiendo diésel para trabajar y cuestionando la inflación generada por el mercado negro.

Un laberinto de inestabilidad: Cambios y destituciones en YPFB

La incapacidad para solucionar la escasez de combustibles ha estado marcada por una alta inestabilidad en el área energética. Lejos de dar certidumbre, el gobierno de Rodrigo Paz ha recurrido a rotaciones constantes en el Ministerio de Hidrocarburos y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB):

  • Marzo de 2026: Dimite el presidente de YPFB, Yussef Akly, en medio de las primeras alertas por el desabastecimiento.
  • Abril de 2026: Asume Claudia Cronenbold, quien renuncia irrevocablemente tras solo 23 días en el cargo, denunciando que la estatal petrolera se ha convertido en un “Estado Tranca” burocrático e inviable.
  • 30 de abril de 2026: Rodrigo Paz remueve al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, posesionando a Marcelo Blanco. De manera paralela, asume Sebastián Daroca como tercer presidente de YPFB en menos de un mes, advirtiendo abiertamente que Bolivia se encontraba “a puertas de una crisis energética mayor”.
  • Investigaciones por “gasolina basura”: A la falta de diésel se sumó el escándalo de la distribución de combustible contaminado que dañó a más de 7.100 vehículos, derivando en la reciente aprehensión de la Directora Jurídica de YPFB, un caso que sectores opositores califican como un “chivo expiatorio” para evitar investigar a las altas autoridades del Ministerio.

El diagnóstico interno: La dura crítica del Vicepresidente

El descontento popular, que ya se refleja en encuestas y movilizaciones, fue admitido por el propio gabinete. El vicepresidente Edmand Lara lanzó duras críticas hacia la gestión económica de Paz, señalando que la falta de combustibles responde a una política económica equivocada que eliminó el tipo de cambio fijo sin un plan sólido.

“Hoy día hay un descontento de más de un 90% de la población. El Presidente tiene que tener la valentía de aceptar que se han equivocado”, afirmó Lara. El Vicepresidente fue enfático al conectar la crisis energética con la escasez de dólares: “No hay dólares ahorita. ¿Con qué dólares van a comprar combustibles? El combustible se compra en dólares”.

Lara también advirtió sobre el “efecto dominó” de la escasez: los productores y transportistas que no consiguen diésel a precio oficial deben acudir al mercado negro, donde los precios se triplican, costo que se traslada de inmediato al precio del pollo, la carne de cerdo y la canasta familiar en general. Esta espiral inflacionaria ha llevado a gremios como la Federación de Choferes Primero de Mayo de La Paz a anunciar estudios de costos para exigir un incremento en los pasajes del transporte público.

Un problema de divisas sin respuesta estructural

A nueve meses de gestión, la estrategia gubernamental se ha limitado a contenciones temporales, como la promulgación del Decreto Supremo 5652 en julio, que extendió la congelación de precios internos de los combustibles hasta enero de 2027. Sin embargo, analistas coinciden en que controlar el precio no resuelve la falta de volumen. Mientras el Estado mantenga deudas millonarias con proveedores internacionales y carezca de divisas líquidas para pagar los embarques, las filas en los surtidores continuarán siendo una constante, amenazando con paralizar la economía nacional.

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