Inflación reduce la clase media en Bolivia: miles vuelven a ser clase baja

Inflación reduce la clase media en Bolivia: miles vuelven a ser clase baja

La clase media en Bolivia se está encogiendo. Familias que durante años creyeron haber consolidado su ascenso económico y dejado atrás la precariedad, hoy se ven empujadas de regreso a la clase baja. El detonante de esta caída no es un secreto: una inflación silenciosa y constante que está devorando el poder adquisitivo de los hogares, demostrando que la estabilidad económica del país era mucho más frágil de lo que el Estado afirmaba.

Esta alarmante realidad es la conclusión central del informe «Pobreza en Bolivia» (Serie Debate Público Nº 138), elaborado por la Fundación Jubileo. El documento desmonta la narrativa oficial y demuestra, con datos técnicos, cómo el alza de precios en los mercados está reduciendo a la clase media y devolviendo a cientos de miles de bolivianos a las filas de la pobreza.

Los datos oficiales vs. la dura realidad

Para entender cómo se está achicando este sector, hay que mirar cómo lo mide el Gobierno. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2024, un hogar urbano de cuatro personas es de «clase media» si gana entre Bs 4.188 y Bs 20.940 al mes. Si gana menos de eso, es considerado clase baja o pobre.

Bajo esta regla, el INE sostiene que el 59,1% de los bolivianos pertenece a la clase media, frente a un 37,7% que vive en la pobreza y un minúsculo 3,2% de clase alta.

Sin embargo, la Fundación Jubileo advierte que estas cifras son un «espejismo estadístico». ¿Por qué? Porque el Gobierno no ha actualizado correctamente la línea de la pobreza al ritmo de la inflación real (especialmente el encarecimiento de los alimentos).

La caída a la clase baja: el impacto de la inflación

Cuando los investigadores de la Fundación Jubileo ajustaron los datos tomando en cuenta la inflación acumulada y el costo real de vida, el desplome de la clase media se hizo evidente.

  • La clase media se reduce drásticamente, cayendo del 59,1% oficial a apenas un 51%.
  • Como consecuencia directa de esta caída, la pobreza (clase baja) se dispara del 37,7% al 47%.
  • La pequeña clase alta también se encoge, pasando del 3,2% al 2%.

Estos datos confirman que casi un 10% de la población boliviana que figuraba como «clase media» en los registros estatales, en realidad, ya no puede sostener su nivel de vida y ha vuelto a caer por debajo de la línea de la pobreza.

A un paso de la pobreza: la fragilidad de Bs 89

El estudio de la Fundación Jubileo revela un dato escalofriante sobre la extrema vulnerabilidad de quienes aún se mantienen en este estrato: en las ciudades, un hogar puede dejar de ser considerado «clase media» y caer en la pobreza con solo percibir Bs 89 menos por persona al mes.

Esta mínima diferencia demuestra que la gran mayoría de la llamada clase media boliviana vive al límite. No tienen capacidad de ahorro. Basta un simple choque económico —como la actual subida de precios en los alimentos básicos, la pérdida de un empleo en el sector informal o una emergencia médica— para empujar a la familia entera de regreso a la clase baja.

El peligro del espejismo de la inclusión social

La Fundación Jubileo concluye que presumir de una clase media del 59% ha sido peligroso para el país, porque invisibiliza a los verdaderos pobres.

Al clasificar a estas familias vulnerables como «clase media», el Estado asume que tienen seguridad económica y las deja fuera de las políticas de apoyo social. La realidad es que se trata de un sector desprotegido, compuesto en su mayoría por trabajadores informales que no tienen seguro médico ni jubilación, lo que hace que su «estatus» sea temporal.

Mientras el país no genere empleos formales, dinámicos y con protección social, la clase media boliviana seguirá reduciéndose, atrapada en un ciclo donde la inflación tiene el poder de borrar años de esfuerzo y devolver a las familias a la casilla de la pobreza.

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