Escasez de gasolina en Santa Cruz, sin bloqueos y sin combustible, mientras sobreprecio acusa a YPFB. La crisis de los hidrocarburos en Bolivia ha mostrado esta semana su rostro más crudo y contradictorio. Por un lado, las calles de Santa Cruz de la Sierra se han convertido en gigantescos estacionamientos donde miles de conductores duermen en sus vehículos a la espera de combustible. Por el otro, en los estrados judiciales de La Paz, se destapa cómo ex altos mandos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) firmaron contratos millonarios con presuntos sobreprecios en la importación de crudo.
El contraste es indignante para la población: mientras el Estado no tiene liquidez para importar el volumen necesario de gasolina, se esfuman millones de dólares en comisiones irregulares.
Escasez de gasolina en Santa Cruz: Filas kilométricas sin bloqueos de por medio
Es imperativo destacar un hecho fundamental: actualmente en el departamento de Santa Cruz no existe ningún paro ni bloqueo de carreteras. La escasez que azota a la capital oriental y a las provincias obedece única y exclusivamente a una falla estructural y financiera en la cadena de suministro de YPFB.
Desde el miércoles, el panorama en surtidores como el ubicado en la avenida Grigotá (entre segundo y tercer anillo) es desolador. Una dotación de 20.000 litros de gasolina se evapora en un par de horas, dejando a decenas de vehículos en filas que superan las 20 cuadras.
«Ni siquiera había gasolina. He perdido toda la tarde y estoy dejando mi trabajo», reclamaba una conductora que esperaba desde las 14:00. El sector de mototaxistas y el transporte pesado viven el mismo calvario, repitiendo una rutina diaria de incertidumbre.
El colapso en cifras: YPFB recorta el suministro en un 70%
El desabastecimiento tiene una explicación matemática alarmante. Susy Dorado, gerente de la Asociación de Surtidores (Asosur), reveló a EL DEBER que YPFB ha reducido las entregas en casi un 70%.
“Santa Cruz necesita por lo menos 3,5 millones de litros de gasolina y 3,5 millones de litros de diésel diarios. Sin embargo, nos entregan apenas 300.000 o 400.000 litros por día, una cantidad ínfima”, denunció Dorado. La ejecutiva advirtió que los surtidores apenas operan entre dos y cuatro horas al día, y que hay facturas pagadas desde el 11 de junio que YPFB aún no despacha, manteniendo a más de 110 cisternas varadas en YPFB Logística.
El impacto económico es incalculable, afectando directamente al sector agropecuario, que se encuentra en plena preparación de la campaña de invierno y no cuenta con el diésel necesario para operar su maquinaria.
El negociado detrás del desabastecimiento: El caso Trafigura
¿Por qué YPFB no puede garantizar el combustible? Parte de la respuesta parece estar en el manejo oscuro de sus finanzas. El Ministerio Público ha confirmado la identificación de un daño económico mensual de $us 3.785.000 derivado de la compra de crudo con supuesto sobreprecio a la multinacional Trafigura.
La investigación penal, impulsada en abril por el vicepresidente Edmand Lara y un grupo de parlamentarios, destapó que en diciembre de 2025, YPFB adjudicó a Trafigura un contrato con un «premio» (comisión) groseramente inflado.
- El contrato de 2025 fijó una comisión de $us 20,88 por barril (puesto en Pocitos) y $us 22,88 por barril (en Arica).
- En contraste, en 2024, YPFB pagaba a su subsidiaria Botrading comisiones de apenas $us 9,10 (Pocitos) y $us 18,41 (Arica).
Un detenido y exautoridades en la mira
Por este escandaloso «premio» que desangra las divisas del país, el fiscal Omar Quisbert confirmó la aprehensión y posterior detención preventiva en la cárcel de San Pedro de José A., exintegrante de la comisión de calificación de contratos de la estatal petrolera, imputado por el delito de contratos lesivos al Estado. Él era el encargado de verificar los precios ofertados antes de la firma.
El cerco judicial también ha tocado a las máximas exautoridades del sector energético. A mediados de mayo, el exministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, y el recientemente destituido presidente de YPFB, Yussef Akly, debieron comparecer ante la Fiscalía en calidad de testigos. Mientras Medinaceli guardó silencio ante la prensa, Akly aseguró haber entregado toda la información pertinente.
Hoy, la nueva administración de YPFB, encabezada por Claudia Cronenbold, hereda una empresa bajo sospecha judicial y un país paralizado. La indignación ciudadana crece al comprender que los dólares que faltan para traer gasolina a los surtidores de Santa Cruz, presuntamente se fugaron en comisiones infladas a favor de empresas transnacionales.
