Deuda y devaluación: Bolivia negocia con el FMI y alista el fin del tipo de cambio fijo

Deuda y devaluación: Bolivia negocia con el FMI y alista el fin del tipo de cambio fijo

El modelo de tipo de cambio fijo, vigente en Bolivia durante más de 15 años, tiene los días contados. El gobierno del presidente Rodrigo Paz acelera una serie de ajustes estructurales, en el marco de avanzadas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que marcarán el retorno del organismo multilateral a la política económica nacional.

La decisión de devaluar oficialmente la moneda y liberar el tipo de cambio contradice diametralmente las promesas electorales del actual mandatario, y refleja la urgencia del Estado por acceder a una inyección de liquidez extranjera para sostener la importación de hidrocarburos y el pago de deuda.

El fin del dólar fijo: tipo de cambio Bolivia a gusto del FMI

El lunes 15 de junio, el portal internacional especializado en finanzas Bloomberg destapó las intenciones del Ejecutivo. Según el medio, Bolivia comunicó a inversores internacionales que avanza hacia la unificación cambiaria. Bloomberg citó al viceministro de Tesoro y Crédito Público, Christian Morales, quien habría afirmado que «los cambios monetarios podrían producirse ya esta misma semana».

La confirmación oficial llegó poco después por parte del ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza. «El objetivo final de la política cambiaria es unificar el tipo de cambio, porque esa ha sido una herencia que nos dejó Luis Arce y Evo Morales: el desorden cambiario, tener cuatro, cinco tipos de cambio diferentes», argumentó Espinoza.

Actualmente, Bolivia sostiene una ficción cambiaria: mientras el Banco Central de Bolivia (BCB) mantiene un tipo de cambio oficial congelado en Bs 6,96 para la venta, el dólar «referencial» o paralelo bordea los Bs 10, impulsado además por la cotización de criptomonedas como el USDT.

El ministro Espinoza justificó la medida para devolver «previsibilidad» a la economía, aunque se negó a dar una fecha exacta. «Esto, como ustedes saben, no se preanuncia. Puede pasar en las próximas semanas, en los próximos días, todo depende de que las condiciones se vayan dando», puntualizó.

La condición del FMI y las promesas rotas de Rodrigo Paz

La decisión de unificar el tipo de cambio no es una medida aislada; es la antesala a un millonario acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Según los reportes, Bolivia busca acceder a un préstamo de $us 3.000 millones del organismo.

Este acercamiento representa un giro radical en el discurso del presidente Rodrigo Paz. Durante su campaña, Paz afirmó categóricamente que no acudiría al FMI. Argumentó que endeudar al país por miles de millones sería una carga extraordinaria que terminaría beneficiando a los grandes empresarios en lugar de a la población. Su eslogan económico era «ordenar la casa», sosteniendo que «si no se roba, el dinero alcanza». Sin embargo, la realidad de la caja fiscal obligó al Gobierno a cambiar de rumbo.

«El retorno del FMI»: ¿Para qué se usará el dinero?

El economista e investigador Gonzalo Colque analizó este escenario en su artículo «El retorno del Fondo Monetario Internacional». Según Colque, la escasez de divisas ha puesto contra las cuerdas al Gobierno, que necesita un flujo constante de dólares para cubrir dos urgencias: la importación de gasolina y diésel, y el pago de capital e intereses de la deuda externa.

Colque advierte que Paz logró sobrevivir los primeros siete meses de su gestión gastando $us 742 millones desembolsados por la CAF y otros organismos en diciembre. A esto se sumó, a finales de mayo, un nuevo endeudamiento por $us 1.000 millones mediante la emisión de bonos soberanos a una altísima tasa de interés del 9,45%.

«Considerando el ritmo actual de salida de divisas, es probable que estos dólares se terminen de agotar hacia mediados de septiembre», advierte el analista, calculando que para sostener la sensación de estabilidad, Paz necesita endeudar al país a un ritmo de $us 2.300 millones por año.

Devaluación sin recorte fiscal: un escenario peligroso

Para el FMI, el crédito serviría como un «acuerdo puente», donde la flotación cambiaria (devaluación) es solo el primer paso para preparar un ajuste económico más profundo el próximo año. Sin embargo, Colque señala que el problema de fondo no se está resolviendo: Bolivia arrastra un abismal déficit fiscal cercano al 12% del PIB.

«Rodrigo Paz nunca habla con claridad sobre medidas de austeridad para encarar la insostenibilidad del gasto fiscal (…) Tienen aptitudes para negociar deudas y traspasar obligaciones financieras del sector público al bolsillo de los bolivianos», critica Colque.

La unificación del tipo de cambio encarecerá automáticamente las importaciones, lo que ya se refleja en la inflación de la canasta básica. Si el Gobierno utiliza los $us 3.000 millones del FMI solo como un salvavidas temporal para mantener el gasto estatal sin recortar el déficit, Bolivia podría enfrentarse al peor escenario posible: devaluar la moneda nacional mientras la deuda y la burocracia estatal siguen creciendo.

es_PESpanish