Rodrigo Paz tiene a Bolivia en Estado de coma inducido

Rodrigo Paz tiene a Bolivia en Estado de coma inducido

En su mensaje por los 201 años de la independencia de Bolivia desde Sucre, el presidente Rodrigo Paz Pereira intentó pintar el retrato de un país que renace: anunció el fin de dos décadas del “jefazo”, prometió erradicar la corrupción mediante la “verdad” e impulsó un paquete de reformas para abrir los recursos nacionales al mercado global. Sin embargo, detrás de la retórica festiva, el análisis de la coyuntura muestra un diagnóstico categórico: su gobierno ha colocado a Bolivia en un Estado de coma inducido.

Esta es la conclusión central que se desprende del reciente ensayo publicado por el filósofo y pensador boliviano Rafael Bautista, titulado Bolivia: El Estado en estado de coma inducido. Bautista sostiene que, lejos de refundar las instituciones, la administración de Paz ha ejecutado en apenas nueve meses una “premeditada implosión estatal” destinada a liquidar la soberanía del país, paralizar al sujeto popular y pavimentar el camino para el remate de sus bienes estratégicos.

El diagnóstico de Bautista: Despojo, parálisis y “Doctrina Don-Roe”

Invocando la sensibilidad del huayño boliviano —“Si las piedras de tu calle tuvieran entendimiento…”—, Bautista advierte que el Ejecutivo ha vaciado de contenido toda la credibilidad con la que asumió el mandato. Para el pensador, el gobierno de Paz no improvisa por error, sino que cumple una agenda de desmantelamiento programado:

  • Entrega de recursos estratégicos: Bautista recuerda que en abril de 2026 Bolivia firmó acuerdos con “EEUU” para ceder el control de minerales críticos y tierras raras (litio, uranio, antimonio, germanio). La estrategia real, señala el filósofo, es planificar la insolvencia de empresas estatales como YPFB y YLB para justificar su privatización y dejar un “Estado limosnero”.
  • La trampa del lawfare: Para blindarse del descontento social provocado por el ajuste económico, el régimen ha promovido una “cultura del odio” para demonizar la movilización indígena-popular. Al mismo tiempo, reduce al Estado en sus funciones básicas (salud, educación, cultura) e infla los aparatos coercitivos para reprimir la protesta, obligando al pueblo empobrecido a demostrar la “legalidad” de sus reclamos.
  • La burocracia señorial: El análisis apunta a que las decisiones estatales han sido capturadas por castas y logias burocráticas que ven al Estado como un patrimonio familiar, sirviendo como intermediarias para subordinar al país a la geopolítica de Washington y a la ” Doctrinal Don-Roe”.

Los síntomas del “coma inducido”: 9 meses de colapso y escándalos

El concepto de un “coma inducido” no es una metáfora abstracta; se refleja paso a paso en la cronología de eventos que han paralizado la economía y la seguridad nacional durante los primeros tres trimestres de la gestión de Rodrigo Paz:

  1. Ajuste salvaje y el retorno del FMI: Tras eliminar impuestos a las grandes fortunas y perdonar fortunas, colocó la luz a precio indexado al dólar.
  2. Viru Viru y la impunidad del narcocontrabando: La seguridad del Estado se encuentra sedada frente al crimen organizado. La gestión acumula el ocultamiento de las 32 “Narcomaletas” en noviembre de 2025; la incautación en Chile de 108 toneladas de “Narcomaderas” valuadas en $us 8.334 millones (mayo de 2026); el decomiso de fusiles de guerra AK-47 procedentes de EEUU (julio); y el reciente escándalo del contrabando de 189,5 kg de oro en Viru Viru, donde una llamada tripartita salpicó al ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, resultando en la liberación relámpago de cinco sospechosos.
  3. Parálisis en YPFB y BoA: El sector hidrocarburífero ha quedado a la deriva con tres presidentes de YPFB en menos de un mes y una deuda acumulada de $us 500 millones con proveedores de diésel, entregando a la población “gasolina basura”. En BoA, su exgerente Eduardo Valdivia fue imputado tras fugarse al Mundial en EEUU, mientras el vicepresidente Edmand Lara denunciaba vuelos a Miami en primera clase por Bs 1.588 para Tatiana Soto de la Vía, hermana del presidente de la Aduana.
  4. Entrega ambiental y pactos mineros: El 14 de mayo de 2026, Paz firmó un acta con FENCOMIN entregando 1,5 millones de cuadrículas mineras (33.000 nuevas áreas) y autorizando la minería aurífera con mercurio en Áreas Protegidas. Paralelamente, los incendios devoraron Tarija mientras la Gobernación destinaba un insignificante 0,23% de su presupuesto a emergencias, y el Ejecutivo degradaba el Ministerio de Culturas a una simple agencia.
  5. Descomposición política e intromisión: El 27 de julio, Samuel Doria Medina anunció la ruptura de Unidad Nacional (UN) con el Gobierno para desmarcarse de la crisis, luego de que el vicepresidente Lara revelara que emisarios de la Presidencia le ofrecieron presupuesto a cambio de acallar sus denuncias de corrupción y reunirse con Rodrigo Paz en un sauna.

La necesidad de un despertar popular

Mientras Rodrigo Paz pide disculpas en los discursos por “tropezar” e insiste en que una “nueva Bolivia está naciendo”, los datos demuestran que el país ha sido llevado a una parálisis sistémica donde sus recursos son enajenados y su población es empobrecida.

Como concluye Rafael Bautista, un cambio de gobierno o un adelantamiento electoral bajo las mismas reglas de la burocracia señorial no sacará a Bolivia del “coma”. La restauración de la fe en el proyecto plurinacional dependerá de la capacidad del pueblo —ese “resto crítico” compuesto por las comunidades, ayllus y sectores excluidos— para recuperar la iniciativa política, romper la trampa del ajuste y devolverle la soberanía a una nación que hoy resiste al borde del abismo.

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