Con Milei cierran más empresas que en la época de la dictadura ¿Es el rumbo de Bolivia?

Con Milei cierran más empresas que en la época de la dictadura ¿Es el rumbo de Bolivia?

Con Milei cierran más empresas que en la época de la dictadura, así de simple. La política económica de ajuste extremo y apertura indiscriminada de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei en Argentina ha dejado un saldo devastador para el sector industrial. El reciente anuncio del cierre definitivo de la planta de calzado Dass en Misiones, que dejará a 150 trabajadores en la calle, es solo la punta del iceberg de un proceso de desmantelamiento productivo que, ya ha superado en cierres de fábricas a los registros de la última dictadura militar argentina.

Esta fábrica realizaba calzados para Nike y Adidas. Mientras estas marcas disputan el mundial, en un país futbolero deciden cerrarlas. No hay venta.

Este escenario de crisis en Argentina no es ajeno a Bolivia. El gobierno de Rodrigo Paz ha estrechado lazos con el entorno de Javier Milei, siendo Fernando Cerimedo, estratega digital y asesor clave del libertario argentino, uno de los principales consejeros del mandatario boliviano.

La presencia de Cerimedo en el círculo íntimo de Paz no es un dato menor. La influencia de los asesores de Milei representa una advertencia sobre el rumbo que podría tomar la economía nacional. Si el “modelo libertario” ha demostrado en Argentina que la apertura indiscriminada y el desprecio por la industria nacional conducen a la quiebra masiva de pymes y a la destrucción del empleo, la adopción de estos consejos en Bolivia podría significar un riesgo inminente para el aparato productivo local.

Con Milei cierran más empresas que en la época de la dictadura

Los datos del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT) son lapidarios: hasta marzo de 2026, se destruyeron 26.448 empresas empleadoras en términos netos. De este total, el 98% son pequeñas y medianas empresas (pymes), el motor que concentra el 70% del empleo en el país vecino.

La comparación histórica es inevitable y alarmante. Mientras que durante los siete años de la dictadura (1976-1983) se cerraron poco más de 20.000 fábricas, la gestión libertaria ha logrado pulverizar el entramado productivo en un tiempo récord. “La situación está empeorando en el sector pyme; seguimos con pérdida de empresas y de empleo”, aseguró Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA), quien advierte que 2026 podría cerrar con 600.000 empleos menos, citado en Ambito.

El “espejismo” del derrame

A pesar de que el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el titular de Economía, Luis Caputo, insisten en que el “shock” externo favorece a la industria, la realidad en el terreno es opuesta. Sectores como la construcción, textil, calzado y metalmecánica operan entre 25 y 30 puntos por debajo de los niveles de 2022 acorde al Destape.

Incluso en sectores “ganadores” como la minería y Vaca Muerta, el prometido derrame económico no llega. En Añelo, el corazón de la actividad petrolera, el intendente Fernando Banderet ha tenido que pedir a las familias que no migren hacia allí, ante la falta de infraestructura y empleo real. “Lo que dijo Sturzenegger no existe”, sentenció Rosato.

Un cóctel difícil de soportar

Economistas como Guido Zack, de Fundar, resumen la situación argentina como un “cóctel difícil de soportar”: un tipo de cambio bajo, costos en dólares elevados, presión tributaria sin reformas y costos logísticos crecientes. A esto se suma la competencia desleal de productos chinos subsidiados, frente a los cuales la industria local no tiene herramientas de defensa.

El cierre de empresas en Argentina es una lección de lo que ocurre cuando la política pública prioriza la renta financiera sobre el trabajo nacional. Para Bolivia, observar este proceso no es solo un ejercicio de análisis internacional, sino una lección urgente sobre los peligros de importar recetas económicas que, bajo la promesa de “libertad”, terminan silenciando las máquinas y dejando a miles de familias sin sustento.

Es importante saber que Argentina es el mayor deudor del Fondo Monetario Internacional (FMI) a nivel mundial. El país concentra más de un tercio del total de los créditos otorgados por el organismo, con una deuda que ronda los US$ 58.000 millones, superando holgadamente a otros grandes deudores como Ucrania, Pakistán y Egipto. Rodrigo Paz presidente de Bolivia toma consejos de ellos.

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