Indolencia estatal y críticas políticas tras la tragedia en el cuartel de Viacha

Indolencia estatal y críticas políticas tras la tragedia en el cuartel de Viacha

La tragedia en el cuartel de Viacha, que dejó un saldo de cuatro fallecidos, 11 personas desaparecidas y más de 80 heridos, desató una ola de cuestionamientos sociales y políticos ante la ausencia de las máximas autoridades ejecutivas del país y del departamento en el lugar del desastre. Mientras los equipos de rescate y la Fiscalía intervienen el Centro General de Mantenimiento del Regimiento de Artillería Mecanizada-2 «Bolívar» sin determinar aún qué provocó las dos violentas explosiones, el jefe de Estado priorizó actos protocolares de entrega de obras en el sur del país y el gobernador paceño concentró sus intervenciones públicas en debates salariales.

El impacto humano del desastre y la incertidumbre sobre sus causas

Las dos detonaciones registradas la tarde del viernes en la instalación castrense, ubicada dentro del área urbana de Viacha a 35 kilómetros de la sede de gobierno, provocaron severos daños estructurales en el predio militar y destruyeron decenas de viviendas particulares en los alrededores. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, confirmó el hallazgo de un cuarto cuerpo en el perímetro afectado, señalando que hasta el momento se ha identificado formalmente a tres de las víctimas mortales y que se mantiene la búsqueda de 11 ciudadanos no localizados.

Para atender la emergencia, el Ejecutivo activó un comité de crisis integrado por las Fuerzas Armadas, la Policía Boliviana, Defensa Civil y el Ministerio de Salud, habilitando albergues temporales en la Escuela Militar de Música. Asimismo, el Ministerio Público abrió una investigación penal bajo los tipos de homicidio culposo, lesiones culposas y estragos.

Sin embargo, el origen del siniestro permanece bajo hermetismo. Justiniano sostuvo en declaraciones iniciales que la primera detonación involucró pólvora negra correspondiente a material pirotécnico almacenado en el recinto, mientras que la segunda explosión —de magnitud significativamente mayor— continúa sujeta a peritajes técnicos para identificar el material bélico o químico detonado.

Ausencia de los mandatarios: entre actos en Tarija y disputas presupuestarias

Pese a la magnitud del desastre humano y los pedidos de auxilio de los vecinos damnificados, ni el presidente Rodrigo Paz ni el gobernador de La Paz, Luis Revilla, se trasladaron a Viacha para brindar condolencias o encabezar las tareas de contención.

Por una parte, el mandatario nacional viajó el sábado a Tarija para encabezar actos públicos de entrega de convenios e inversiones . En dicha agenda, Paz participó en actos en los que bailó mientras en Viacha se lloraba, sin emitir un mensaje directo de acompañamiento personal a las víctimas del municipio paceño.

Por otro lado, la única aparición pública del gobernador Luis Revilla en medio de la emergencia departamental estuvo orientada a responder a las críticas por el Presupuesto Operativo Anual (POA) 2027. Revilla centró sus declaraciones en negar un incremento en su remuneración personal —ratificando que mantendrá su salario en Bs 15.000 (Bs 12.800 líquidos)— y defendió el reajuste de la escala salarial para el personal técnico y profesional de la Gobernación, eludiendo cualquier pronunciamiento o presencia física en la zona siniestrada de su jurisdicción.

Fuertes críticas de analistas a la desconexión del poder

La actitud distante de las autoridades desató severas reacciones en el ámbito del pensamiento y el análisis político:

  • Denuncia de discriminación y abandono: El comunicador y analista Carlos Macusaya fustigó la falta de empatía del presidente Paz, contrastando su disposición para dialogar con sectores empresariales con su evasión ante situaciones de luto popular: «Cuando en los lugares en los que le dieron sus votos pasa algo trágico (…) no se ensucia los zapatos para visitarlos. (…) Es claro que para este presidente hay ciudadanos de primera y de segunda».
  • Cuestionamientos a la versión oficial y seguridad nacional: El ensayista y filósofo Rafael Bautista inscribió el suceso dentro de un contexto de opacidad militar, recordando antecedentes recientes como la sustracción de más de 33.000 proyectiles en Santa Cruz y la llegada de cargamentos logísticos estadounidenses. Bautista rechazó el argumento gubernamental de los «juegos pirotécnicos» frente a los reportes preliminares de material de guerra, criticando el contraste entre los agasajos oficiales en Tarija y el luto que embarga a las familias de Viacha.

La falta de respuestas certeras sobre el material que estalló en una zona densamente poblada, sumada a la indiferencia de los gobernantes ante el dolor de los damnificados, consolida un escenario de malestar social y demandas de interpelación que exceden el plano operativo de las labores de rescate.