Los audios Cerimedo Zamora terminaron de desnudar una estructura de corrupción institucional que entrelaza la venta de designaciones en entidades del control aeronáutico para facilitar el narcotráfico en Beni con una encarnizada disputa clandestina por cargos y licitaciones en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Una investigación publicada por el periodista Wilson García Mérida en el diario Sol de Pando, contrastada con nuevos registros sonoros hallados en el teléfono del consultor Fernando Cerimedo, revela que el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora Liebers, operaba como un ejecutor directo de los requerimientos del estratega argentino, facilitando memorándums oficiales en la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (NAABOL) a cambio de cobros en moneda extranjera.
Estructura de Poder en las Sombras: El Eje Cerimedo y Bibi Urquidi
Haz clic sobre cada rama del algoritmo para desplegar a los ministros subordinados, autoridades aeronáuticas de narcovuelos, empresas públicas y operadores bajo su mando.
Los expedientes confirman una Cúpula de Cogestión Simbiótica. María Elena «Bibi» Urquidi ostentaba un Poder Conyugal Jerárquico Superior con capacidad de veto y conminatoria sobre ministros invocando el núcleo familiar («pasando por encima tuyo, mío, de mamá»). Fernando Cerimedo ejercía la Dirección Táctica y Operativa General, redactando decretos, manejando las compras en YPFB, vendiendo ítems en DGAC y NAABOL para narcovuelos en Beni y dirigiendo operativos con recursos fiscales. Cerimedo rendía cuentas a Urquidi y le pedía activar su poder conyugal cuando ministros como Marcelo Blanco intentaban resistir sus negocios.
La Doble Cabecera del Poder en las Sombras
Cerebro operativo y arquitecto de la red. Portaba credencial oficial de Presidencia, redactaba decretos y daba órdenes directas a ministros para designar jefes en aeropuertos y capturar contratos.
Canal de coacción sobre el gabinete. Disciplinaba ministros para respetar negocios de GNV, forzó la purga de la Policía por el caso Rockholt y maneja firmas privadas en Florida, EEUU.
Venta de cargos en DGAC y NAABOL para encubrir narcovuelos en Beni
La investigación de Sol de Pando documenta que el consultor extranjero no solo percibía tributos ilegales por el despegue de avionetas con sustancias controladas, sino que montó un esquema de comercialización de puestos jerárquicos en aeropuertos estratégicos del departamento de Beni, designando a personas sin carrera técnica pero con vínculos estrechos con el tráfico de cocaína. Para consumar los nombramientos, las órdenes eran canalizadas por Cerimedo hacia el ministro Zamora Liebers, autoridad de la cual dependen las entidades aeronáuticas del país.

El primer caso plenamente respaldado data del 15 de mayo de 2026. Con autorización del despacho de Obras Públicas, el entonces director nacional de la DGAC, José Antonio Fanola Orías, designó como encargado subregional en Santa Ana de Yacuma a Luis Miguel Limpias Altamirano, un piloto de monomotores que pagó cuarenta mil dólares a través de una operadora identificada como Yalitza Abularach. La diputada beniana Carmen Ruelas denunció que previamente se intentó extorsionar al jefe titular de esa oficina, el experimentado comandante Bismark Roca Daza, quien se negó a entregar esa suma para conservar su fuente laboral. Ante su rechazo, el ministerio acató la orden de destituirlo y colocó al piloto que abonó el dinero exigido en nombre del asesor presidencial.
El segundo hecho se consolidó el 11 de junio mediante el memorándum emitido por el director nacional de NAABOL, Jaime Machicao Roca, posesionando al aviador Víctor Olivera Villarroel como director regional en Beni. La prueba material del direccionamiento quedó registrada en las conversaciones peritadas por la Policía, donde la misma operadora remitió a Cerimedo una fotografía del documento acompañada del mensaje: «Ya le dieron su memo al nuestro hace un ratito, amigo».
El nuevo audio: la pugna secreta por el control de YPFB y la GDPI
De manera complementaria a los cobros aeronáuticos, una nueva grabación telefónica entre Cerimedo y el ministro Zamora expone los entretelones de la pelea interna por el manejo de YPFB y las empresas subsidiarias del sector energético. En el diálogo, los interlocutores coordinan cerrarle el paso al ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, y neutralizar al titular de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, a quien califican en términos despectivos por negarse a seguir sus instrucciones.
En el audio, Cerimedo alerta que el titular de Desarrollo Productivo comenzó a copar espacios estratégicos en Chaco Energía y busca designar al responsable de la Dirección General de Producción Industrial (GDPI), un cargo reservado por el grupo del asesor: «¿No ves que hemos elegido al tigre ese de GDPI para que lo controlemos, bueno, lo que yo manejo? Ha llamado y ha dicho que no, que el nombre lo pone Óscar Mario». Ante ello, Cerimedo relata que el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, frenó la designación alegando que él recibía órdenes directas de arriba.
El diálogo muestra la preocupación de los operadores por evitar que otros sectores del gabinete revisen sus movimientos: «Su ministerio es una caja de Pandora, nadie toca su ministerio, ¿por qué se mete en otro? Va a empezar a joder a todos, ya quiere sacar a Mario cuando Mario está armando un montón de cosas para mí, es para nosotros, para el grupo. Hermano, vos tenés que ayudar», le reclama Cerimedo al ministro Zamora, quien se compromete a frenar las presiones de sus pares de gabinete.
El hilo conductor con Bibi Urquidi: el gabinete en las sombras
Este nuevo registro sonoro empalma de manera milimétrica con el audio revelado previamente entre Fernando Cerimedo y la esposa del presidente, María Elena Bibi Urquidi. En aquella conversación, ambos coordinaban presionar al ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, para revertir una licitación de kits de conversión a Gas Natural Vehicular (GNV) que ya tenían acordada con antelación y ratificaban la permanencia de Sebastián Daroca en la presidencia de YPFB bajo la premisa de que «Daroca está firme, es el nuestro y punto».
La concurrencia de los mismos nombres propios y de las mismas entidades públicas en ambas grabaciones evidencia la existencia de una estructura piramidal paralela a la administración formal. En este circuito, la Primera Dama actuaba como el canal de coacción conyugal sobre ministros que no se alineaban, mientras el ministro de Obras Públicas ejecutaba la designación de operadores en las entidades de navegación aérea y contenía las fisuras burocráticas dentro de la estatal petrolera.
El blindaje del núcleo familiar y el falso distanciamiento de Zamora
Las investigaciones periodísticas subrayan que Mauricio Zamora Liebers no es un funcionario aislado dentro de la administración pública, sino primo hermano del presidente Rodrigo Paz Pereira y pieza de absoluta confianza de su entorno conyugal y familiar, el cual incluye a Jaime Paz Pereira y a la propia Primera Dama.
Cuando Cerimedo cayó detenido tras el intento de feminicidio contra Nadia Beller el 17 de agosto, el ministro de Obras Públicas intentó tomar distancia pública ante los medios de comunicación afirmando que solo conocía al estratega de forma superficial por labores de comunicación de campaña. Sin embargo, las resoluciones ministeriales firmadas en favor de pilotos vinculados a vuelos ilícitos, las pericias forenses a las líneas telefónicas y los audios sobre el reparto de cargos en YPFB desmienten de manera concluyente esa versión, situando al despacho ministerial en el centro de investigaciones por tráfico de influencias, negociaciones incompatibles y complicidad con redes de extorsión al narcotráfico.

Debe estar conectado para enviar un comentario.