Por: Aarón Mariscal1
Este 15 de mayo, se cumplen 135 años de la publicación de la carta encíclica Rerum novarum: sobre la situación de los obreros, por el papa León XIII. Es el documento fundacional de la Doctrina Social de la Iglesia.
El texto comienza lamentando los desmanes del socialismo, que con su afán revoltoso de colectivizarlo todo, atenta contra la propiedad privada. La encíclica es clara al puntualizar que «poseer algo en privado como propio es un derecho dado al hombre por la naturaleza».
Por otro lado, sostiene lo que cuarenta años después formulará Pío XI en Quadragesimo annocomo el principio de subsidiariedad: evitar la intervención del Estado en los cuerpos intermedios (la familia, el vecindario, el gremio, la academia…) a no ser en casos de verdadera necesidad. Así, Rerum novarum acota: «Es tal la patria potestad, que no puede ser ni extinguida ni absorbida por el poder público».
Particularmente, asegura que la cuestión social es «un problema cuya solución aceptable sería verdaderamente nula si no se buscara bajo los auspicios de la religión y de la Iglesia». Esto significa que nada como el cristianismo (coherentemente vivido, vale aclarar) para alentar a todos a cumplir sus deberes con la sociedad, contribuyendo así al bien común.
Le encíclica invita a dejar la lucha de clases para fomentar la armonía entre ellas, pues «toda la doctrina de la religión cristiana, de la cual es intérprete y custodio la Iglesia, puede grandemente arreglar entre sí y unir a los ricos con los proletarios». En sintonía con esto, alienta a los directores de empresa a tratar bien a sus empleados.
A continuación, se establecen los deberes del patrón: no considerar a los obreros como esclavos, respetar su dignidad, no abusar de ellos como objetos de lucro, no exigirles más de lo que su condición biológica les permita, favorecer su práctica de la fe cristiana, alejarlos del vicio y del pecado, no perjudicar su atención al hogar, favorecer su capacidad de ahorro y darle lo que le corresponda por justicia.
Rerum novarum no pierde vigencia: ¿cuántas veces no vemos hoy que algunas empresas pagan salarios injustos y que fomentan costumbres dañinas en sus trabajadores? La mentira, la lujuria, la mundanidad… todo lo contrario a lo que solicitaba el papa León. Asimismo, hoy vemos cómo el Estado dificulta a las empresas pagar lo correcto a sus empleados, imponiendo leyes asfixiantes, lo cual es un abuso de poder.
La solución íntegra no pasa por buscar la justicia tan solo con fuerzas humanas o naturales, sino también aprovechar los medios sobrenaturales, lo cual se consigue con una sana cooperación y armonía entre Iglesia y Estado. No por nada Rerum novarum ha recibido elogios hasta de personajes ateos y agnósticos, que ven en aquel documento pontificio una esperanza para la humanidad. ¡Leámoslo y apliquémoslo!
1 Docente universitario.
