Un audio filtrado de Fernando Cerimedo con el diputado Alejandro Reyes denotó la intención sanguinaria de gobierno y el quiebre de la oposición . El contenido de la grabación expone una red de presiones directas contra el Ejecutivo, la exigencia de aplicar medidas de excepción bajo la premisa de gobernar «a las malas», la ruptura en las bancadas opositoras y referencias explícitas a operaciones de hostigamiento e incursiones de fuerza contra figuras políticas del país.
Ultimátum al Ejecutivo y la aplicación de mano dura
En la extensa transcripción del material acústico, la voz atribuida al consultor argentino Fernando Cerimedo relata haber sostenido un diálogo directo y un ultimátum con el presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira. Según el relato de la grabación, se le exigió al primer mandatario la toma de decisiones urgentes frente a los prolongados bloqueos de carreteras, advirtiendo que la resolución debía darse “por las buenas o por las malas”.
El diálogo expone una fuerte crítica hacia sectores oficialistas y ministros a quienes tildan de «tibios», sugiriendo la necesidad de replicar modelos de control autoritario similares a los implementados en otras naciones de la región. Asimismo, se discute la estructuración de una hoja de ruta que incluiría la emisión de una declaratoria de estado de excepción para habilitar operaciones conjuntas de las fuerzas de seguridad en puntos críticos del territorio nacional, desestimando los costos sociales bajo la frase de que preferían caerse “por muertos” antes que “por inútiles”.
La fractura interna en Libre y los ataques sectorizados
La conversación también aborda las tensiones al interior de las fuerzas opositoras y de la propia alianza parlamentaria. Mientras analizan el comportamiento de los legisladores en la Cámara de Diputados, los interlocutores descalifican a figuras políticas del bloque opositor, acusándolas de respaldar indirectamente las movilizaciones de protesta y de buscar réditos partidarios en medio del desabastecimiento de productos básicos en los mercados urbanos.
En el transcurso de los audios, se escucha la planificación de acciones de hostigamiento callejero, incluyendo la organización de grupos para «escrachar» e increpar públicamente a líderes opositores como Jorge Tuto Quiroga, señalando que debían ser interceptados en la vía pública para confrontarlos por su postura frente al conflicto social.
El plan de agresión, la negación parcial de Reyes y la expulsión política
Uno de los segmentos más delicados de la filtración involucra la mención a operaciones de persecución y agresión directa contra objetivos específicos, en las que el emisor alude a su experiencia previa en zonas de conflicto internacional para restarle gravedad al uso de métodos coercitivos clandestinos orientados a «liberar Bolivia».
Tras la difusión masiva del material en plataformas digitales y medios de comunicación, el diputado Alejandro Reyes convocó a una conferencia de prensa para fijar postura. El legislador reconoció que la conversación telefónica con el estratega argentino sí existió, argumentando que se produjo en el pico de conflictividad social de los cincuenta y tres días de bloqueos, pero denunció categóricamente que el audio fue «editado, manipulado y montado» para tergiversar su contexto político.
Reyes lamentó que, a raíz de la filtración, la alianza Unidad determinara su expulsión de manera unilateral y sin concederle el derecho a la defensa ni a la réplica reglamentaria. Pese a ello, el parlamentario anunció que buscará reunirse con la dirigencia de su organización para presentar sus descargos técnicos sobre la veracidad e integridad del registro.
