El gobierno de Javier Milei atraviesa la que es, sin duda, la crisis política y reputacional más severa de sus dos años y medio de gestión. Este sábado, Manuel Adorni presentó su renuncia indeclinable a la Jefatura de Gabinete de Ministros de Argentina, acorralado por un vendaval de investigaciones judiciales, el rechazo de la opinión pública y el abandono de sus propios aliados políticos.
El desplome de Adorni no fue repentino. Fue una acumulación de irregularidades patrimoniales, lujos inexplicables y una defensa comunicacional “inverosímil” que terminó agotando la paciencia social y el capital político del oficialismo.
A continuación, explicamos en detalle quién es Manuel Adorni y cuáles son los casos que dinamitaron su carrera política.
¿Quién es Manuel Adorni?
Nacido en La Plata (Buenos Aires) en febrero de 1980, Manuel Adorni (46 años) se graduó como contador público en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) en 2012. Ejerció la docencia, pero su salto a la fama se dio en los medios de comunicación, participando como analista económico y polemista en programas de debate.
Fue en los estudios de televisión donde forjó su vínculo con Javier Milei. Tras la victoria electoral de La Libertad Avanza, Adorni fue designado como Vocero Presidencial. Su estilo confrontativo y su manejo de las redes sociales lo catapultaron en noviembre de 2025 al cargo de Jefe de Gabinete, convirtiéndose en uno de los hombres más poderosos del país. Sin embargo, su vertiginoso ascenso estuvo acompañado de un crecimiento patrimonial que la Justicia ahora considera sospechoso.
Las 5 claves del escándalo de Manuel Adorni
La renuncia de Adorni es el corolario de al menos cuatro aristas judiciales y una profunda crisis de imagen pública. Estas son las claves del caso:
1. Viajes sospechosos y el uso de recursos del Estado
El principio del fin comenzó en marzo pasado. Se descubrió que la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, viajó como parte de la comitiva oficial en un avión que trasladaba al presidente Milei a Estados Unidos. Aunque la justicia determinó que no hubo ilícito en ese hecho puntual, el episodio abrió una “caja de Pandora”. Pronto salieron a la luz otros viajes suntuosos, vuelos en aviones privados y estadías en hoteles de lujo que no coincidían con sus ingresos como funcionario público.
2. Compras millonarias en efectivo y préstamos dudosos
La Justicia investiga a Adorni por enriquecimiento ilícito. El foco está puesto en la compra de dos inmuebles no declarados, operaciones realizadas con dinero en efectivo y préstamos entre privados muy poco convencionales:
- El departamento de Caballito: Adorni compró en 2025 un departamento de 200 m² por $230.000 dólares. Lo extraño del caso es que pidió prestado el 87% del valor a dos jubiladas (las entonces dueñas del inmueble) en lugar de usar un crédito bancario.
- La mansión en las afueras: Adquirió una casa en un exclusivo barrio privado por $120.000 dólares, utilizando un préstamo de $100.000 otorgado por dos mujeres policías. Además, un contratista declaró ante la Fiscalía que Adorni le pagó $250.000 dólares en efectivo y sin factura para realizar obras de remodelación en dicha propiedad.
3. El misterio de los Bitcoins
Para justificar el abrupto salto en su nivel de vida, Adorni presentó en junio de 2025 una rectificación de su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción. Sorpresivamente, sumó medio millón de dólares a su patrimonio.
Según cálculos del sitio Chequeado, el patrimonio de Adorni aumentó un 415,9% real desde que asumió en 2023, declarando un neto de 627,2 millones de pesos (unos $424.000 dólares). El exfuncionario alegó que esta fortuna provenía de ahorros privados y de ganancias exorbitantes por invertir $200.000 dólares en Bitcoin entre 2014 y 2018. La Justicia investiga la veracidad de estas operaciones.
4. Vuelos privados y la causa por “Dádivas”
Otro expediente judicial acorrala al exjefe de Gabinete por el presunto delito de dádivas. Adorni viajó con su familia al balneario uruguayo de Punta del Este en un avión privado fletado por el periodista Marcelo Grandio, un amigo personal cuya productora (Imhouse SA) mantenía jugosos contratos con la Televisión Pública, entidad que dependía directamente de la Jefatura de Gabinete de Adorni.
Aunque Adorni juró haber pagado su parte del vuelo, el piloto y la secretaria de Grandio declararon ante la Justicia que los viajes (que costaron más de $7.800 dólares) fueron pagados íntegramente por el periodista y su productora, emitiendo facturas sospechosas justo cuando estalló el primer escándalo.
5. La crisis comunicacional y el abandono de la militancia libertaria
Más allá de lo judicial, la caída de Adorni se explica por un colapso reputacional. Según el analista Diego Corbalán de Monitor Digital, la militancia libertaria en redes sociales “se apagó” y dejó de defender al funcionario cuando sus explicaciones se volvieron “inverosímiles”.
El analista Gabriel Slavinsky destacó que el caso tocó una fibra sensible en la sociedad: la indignación de la clase media al ver que un funcionario lograba comprar un lujoso departamento en Caballito (el sueño aspiracional de muchos) mediante maniobras oscuras. Adorni llegó a acumular un 80% de rechazo sistemático en la conversación pública digital.
El golpe letal a Javier Milei
El presidente Milei intentó sostener a su jefe de Gabinete hasta el último minuto, priorizando la “guerra cultural” y negándose a entregar a uno de los suyos. Sin embargo, el costo político fue demoledor.
Una encuesta reciente de Trespuntozero y Alaska reveló que la corrupción escaló al primer lugar entre las preocupaciones ciudadanas (38,5%), y el 65,3% tiene una valoración negativa del Gobierno.
La presión final vino desde dentro. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el expresidente Mauricio Macri (líder del PRO) advirtieron a Milei que la presencia de Adorni paralizaba el Congreso, ya que la oposición no daba quórum para los proyectos de ley y el propio PRO estaba dispuesto a votar a favor de la censura del funcionario.
Al presentar su renuncia en la red X, Manuel Adorni culpó al “acoso y las mentiras de los medios”, negando cualquier acto de corrupción. Sin embargo, su salida deja al gobierno de Javier Milei sin reservas reputacionales y con la obligación de empezar de cero en un escenario de alta volatilidad política.
