Las mentiras del discurso de Rodrigo Paz en la ONU evidenciaron una profunda brecha entre la narrativa exhibida en Nueva York y la realidad económica, legal y política de Bolivia. Durante su intervención ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, el jefe de Estado construyó una alocución centrada en autoelogios de gestión, anécdotas electorales y ataques a expresidentes del pasado, omitiendo el severo costo social de sus reformas estructurales, la dependencia del crédito multilateral y los procesos judiciales que rodean a su círculo íntimo. Al mismo tiempo, analistas internacionales observaron que su mensaje eludió los grandes debates globales sobre paz, crisis financieras y derecho humanitario, reduciendo la tribuna de mayor peso diplomático del planeta a un escenario de justificación interna.
Campaña «sin asesores», sin Cerimedo: El inicio de las mentiras del discurso de Rodrigo Paz en la ONU
Una de las afirmaciones más controvertidas del mandatario ocurrió al referirse a su ascenso al poder:
«Yo soy producto de la digitalización, hice sólo mi campaña en redes, no utilicé expertos en campañas, no utilicé millones de dólares, sólo fui redes…»
Los hechos documentados:
La aseveración contradice los registros públicos y los reconocimientos internacionales de la industria política:
- La maquinaria de Fernando Cerimedo: La campaña presidencial del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en 2025 estuvo dirigida por el consultor argentino Fernando Cerimedo mediante las plataformas Campaign Nucleus y EyesOver. Dicho despliegue tecnológico ganó el premio a «Mejor Campaña Digital Latinoamericana de Alcance Nacional» en los Reed Awards 2026.
- Injerencia en el Ejecutivo: El propio Cerimedo —actualmente con detención preventiva en la cárcel de Palmasola por tentativa de feminicidio y vinculado a la causa del contrabando de 189,5 kg de oro en Viru Viru— admitió haber redactado el Decreto Supremo 5515 y portaba credenciales oficiales del Ministerio de la Presidencia.
El relato de las reservas frente a la letra chica del FMI
En materia económica, Paz aseguró que recibió un país con apenas $us 51 millones de reservas y que actualmente cuenta con cerca de $us 1.200 millones, proyectando alcanzar los $us 10.000 millones. Cuáles son las mentiras del discurso de Rodrigo Paz en la ONU.
La realidad financiera:
La recomposición de liquidez no responde a una recuperación del aparato productivo ni al auge exportador, sino a un agresivo ciclo de endeudamiento externo:
- El programa SAF (Ley 1765): El Gobierno promulgó el contrato de préstamo por $us 1.900 millones con el FMI, comprometiendo un ajuste fiscal del 8,5% del PIB que incluye el recorte de la masa salarial del Estado y la eliminación de las tasas protegidas para créditos de vivienda social y productivos (CPVIS).
- Deuda acumulada: El incremento de fondos en el Banco Central de Bolivia (BCB) se apoya en créditos comprometidos con el BID y la emisión de bonos soberanos al 9,45% de interés, empujando la deuda pública al 94,5% del PIB para 2027. Además, el BCB tuvo que inmovilizar el 3% de los depósitos bancarios para drenar liquidez y evitar que el tipo de cambio oficial, ya situado en Bs 12,60, siga depreciándose.
Carburantes y medio ambiente: el diésel a Bs 17,95 y los bosques en llamas
El mandatario afirmó estar «ordenando la economía» y «enfrentando la escasez de combustible», añadiendo que «Bolivia no puede pedirle al mundo que proteja nuestros bosques si nosotros no hacemos nuestra parte».
El contraste:
- El segundo diésel más caro de Sudamérica: Tras promulgar el Decreto Supremo 5716, el Gobierno fijó el litro de diésel en Bs 17,9 5ituándose únicamente por debajo de Perú ($us 1,96). La medida desató paros indefinidos en el transporte interdepartamental y amenazas de quiebra en el sector agrícola.
- Presupuesto ambiental insignificante: Mientras Paz denunció ante la ONU la pérdida de cobertura boscosa (que cayó por debajo del 50%), el departamento de Santa Cruz, que concentra el 79% de la deforestación nacional con más de 6,5 millones de hectáreas arrasadas, destina un 0% de inversión pública a medio ambiente y apenas Bs 2 millones (el 0,74% de su inversión) a la gestión de desastres e incendios, según datos de la Fundación Jubileo.
La retórica del «narcoterrorismo» para justificar el Estado de Excepción
El presidente denunció en la tribuna internacional que el país sufrió 53 días de bloqueos promovidos por el «narcoterrorismo» y las mafias del contrabando de oro, presentándose como víctima de un ataque coordinado.
Cuando fueron organizaciones que tenían demandas claras, ante los ajustes de su régimen a la población vulnerable, e inició su gobierno con un perdonazo a las grandes fortunas, la minoría privilegiada del pais.
El uso político de la excepción:
La Constitución Política del Estado (Art. 137) establece que los estados de excepción proceden únicamente ante peligros de seguridad estatal o catástrofes naturales, no como barrera de contención ante conflictos por medidas económicas. Paz utilizó el rótulo de «narcoterrorismo» para aprobar en gabinete la prórroga de 90 días del Estado de Excepción, eludiendo la fiscalización de una Asamblea Legislativa donde su propio partido, el PDC, rompió lazos acusándolo de manejar una «estructura autocrática», mientras su popularidad descendió al 41,6% (CB Global Data).
Un discurso vacío de peso internacional: ataques pasados y arengas locales
Más allá de las inconsistencias numéricas, analistas de política exterior subrayaron la falta de estatura diplomática de la intervención. En lugar de posicionar a Bolivia frente a los grandes desafíos del orden mundial contemporáneo:
- Ausencia en crisis globales: No abordó el genocidio documentado por comisiones de la ONU en la Franja de Gaza, las guerras en Europa del Este ni la arquitectura de desarme nuclear.
- Obsesión con el pasado: Dedicó valiosos minutos a evocar la frase «aquí huele a azufre» de Hugo Chávez y a fustigar a Evo Morales por mostrar una hoja de coca en 2006, recurriendo a disputas ideológicas perimidas.
- Cierre de mitin partidario: El mandatario concluyó su intervención enviando saludos de aniversario cívico a Santa Cruz, Pando y Cochabamba, cerrando su paso por el estrado de Naciones Unidas con la arenga informal: «¡Viva la patria, carajo! ¡Viva Bolivia!», un tono ajeno a la solemnidad protocolar del foro multilateral más importante del planeta.
