El historial de Bolivia con el FMI revela un patrón recurrente de crisis, desequilibrios fiscales y subordinación económica a lo largo de 21 acuerdos financieros suscritos desde 1958. Los datos de la base técnica Transactions with the Fund del organismo multilateral e investigaciones económicas independientes demuestran que las recetas de ajuste estructural jamás garantizaron una estabilidad duradera para el país; por el contrario, el ciclo de mayor expansión del Producto Interno Bruto (PIB), desdolarización y reducción histórica de la pobreza extrema coincidió con los 14 años en los que el saldo deudor con la entidad se mantuvo en cero absoluto tras la condonación internacional de 2006.
Medio siglo de tutela: 20 acuerdos de ajuste y estancamiento (1958-2003)
Desde su primer convenio Stand-By en mayo de 1958 hasta el programa de 2003, la relación bilateral estuvo marcada por la aplicación de condicionalidades fiscales y cambiarias que no lograron revertir la vulnerabilidad del país:
- El ciclo Stand-By (1958-1973): Bolivia firmó 11 acuerdos continuos bajo esta modalidad con montos que oscilaron entre 1,5 y 27,3 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), operando como salvavidas transitorios ante crisis de balanza de pagos.
- El ajuste estructural ortodoxo (1986-2003): Tras la hiperinflación, el país suscribió facilidades de ajuste estructural (SAF, ESAF y PRGF) que desmantelaron el aparato productivo estatal, dolarizaron el sistema financiero (hacia el año 2000, el 95% de los depósitos bancarios estaba en dólares y solo el 3% de los créditos en moneda nacional) y profundizaron la dependencia externa sin resolver el déficit fiscal crónico.
La condonación de 2006 y el auge económico sin el FMI
El punto de quiebre ocurrió a principios de 2006 gracias a la Iniciativa Multilateral de Alivio de la Deuda (MDRI), aprobada por el G8 en Gleneagles tras una masiva campaña de movilización global liderada por la Iglesia católica y redes de la sociedad civil bajo el movimiento Jubileo 2000, inspirada en la encíclica Tertio Millennio Adveniente del papa Juan Pablo II.
Bajo este mecanismo, el organismo condonó el 100% del saldo deudor boliviano (160,9 millones de DEG, equivalentes a más de 232 millones de dólares de la época), extinguiendo la deuda a costo cero. Sumando la condonación del Banco Mundial y el BID, el alivio superó los 1.500 millones de dólares, liberando recursos fiscales para la inversión pública interna.
Una investigación económica publicada en 2018 por los economistas Sergio Martín-Carrillo y Lucía Converti documentó el desempeño del país durante los 14 años de distanciamiento con el ente multilateral (2006-2020):
- Crecimiento productivo: El PIB real creció un 78% a precios constantes (promedio anual del 4,9%), consolidando a Bolivia como la segunda economía de mayor expansión de Sudamérica.
- Récord en inversión pública: La inversión estatal pasó de 629 millones de dólares en 2006 a más de 5.065 millones en 2016, liderando el ranking regional con un ratio del 12,6% respecto al PIB en 2017 (frente al 1,6% de Brasil y 2,6% de Chile).
- Soberanía monetaria (‘Bolivianización’): Los créditos en moneda nacional treparon al 97% y los depósitos en bolivianos alcanzaron el 84%, eliminando el riesgo cambiario bancario.
- Colchón de reservas internacionales: Las Reservas Internacionales Netas (RIN) alcanzaron un pico histórico del 45% del PIB en 2014 y se mantuvieron en 27% en 2017, brindando plena estabilidad cambiaria sin intervención externa.
- Reducción histórica de la pobreza: La pobreza extrema cayó del 45,2% en el año 2000 al 17,1% en 2017, convirtiendo a Bolivia en el país sudamericano que más redujo la miseria. La clase media se expandió del 35% (3,3 millones de personas) al 58% (6,5 millones), mientras la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre se redujo de 128 a 46 veces.
El retorno al endeudamiento: el crédito de 2020 y el programa de 2026
La pausa crediticia concluyó en abril de 2020 durante el gobierno transitorio de Jeanine Áñez con la contratación de un Instrumento de Financiamiento Rápido (RFI) por 240,1 millones de DEG ($us 327,2 millones). En febrero de 2021, la administración de Luis Arce devolvió íntegramente el préstamo en efectivo al calificarlo de oneroso, generando un desembolso total de 351,5 millones de dólares (327,2 millones de capital y 24,3 millones por costos de variación cambiaria e intereses devengados).
Finalmente, en septiembre de 2026, el presidente Rodrigo Paz promulgó la Ley 1765 que pone en vigencia el acuerdo número 21: un Servicio Ampliado del Fondo (SAF) por 1.369 millones de DEG ($us 1.900 millones) a 36 meses. El nuevo convenio reinstala el recetario ortodoxo de ajuste del 8,5% del PIB, la eliminación de las subvenciones a los carburantes (situando el diésel en Bs 17,95) y la desregulación de las tasas bancarias protegidas, reanudando el ciclo histórico de endeudamiento y condicionamiento externo.
TABLA CRONOLÓGICA: Los 21 Acuerdos de Bolivia con el FMI (1958-2026)
(Fuentes: International Monetary Fund – History of Lending Commitments / Gaceta Oficial del Estado)
