33 días de bloqueos: Rodrigo Paz pide «tregua» mientras los bloqueos cobran su quinta víctima fatal y la economía colapsa

33 días de bloqueos: Rodrigo Paz pide "tregua" mientras los bloqueos cobran su quinta víctima fatal y la economía colapsa

Bolivia ha cruzado el umbral de los 33 días de bloqueos ininterrumpidos y la crisis ha dejado en evidencia la profunda incapacidad del presidente Rodrigo Paz para concertar un diálogo efectivo. Atrapado entre discursos optimistas que no reflejan la realidad y una alarmante falta de gestión de conflictos, el Gobierno asiste como espectador al colapso del país, donde el desabastecimiento ya no solo cuesta millones, sino vidas humanas.

La inacción gubernamental cobra una vida en Oruro

El costo más trágico de la falta de solución política se cobró este lunes en Oruro. Una joven de 24 años, paciente oncológica diagnosticada con un agresivo coriocarcinoma (cáncer de ovario), falleció tras no poder ser trasladada a La Paz para recibir radioterapia de urgencia.

El viaje estaba programado para el 8 de mayo, pero los cortes de ruta se lo impidieron. La médica oncóloga Pamela Aramayo confirmó el deceso e hizo una advertencia desesperada: otros 12 pacientes necesitan derivación urgente y ocho esperan radioterapia. Con esta joven, ya son cinco las víctimas fatales atribuidas directamente a los bloqueos, un saldo trágico de un mes sin respuestas desde la Casa Grande del Pueblo.

Confianza rota: La COB denuncia «trampas» del Gobierno

¿Por qué fracasa sistemáticamente el diálogo? La respuesta radica en la pérdida total de confianza hacia la administración de Rodrigo Paz.

Jesús Mamani, abogado de la Central Obrera Boliviana (COB), reveló que el supuesto levantamiento de la orden de aprehensión contra el líder sindical, Mario Argollo, fue en realidad un «engaño». El jurista denunció que la Fiscalía solo observó la fundamentación, dejando abierta la posibilidad de reactivar la captura en cualquier momento.

«Para mí, quisieron engañar al dirigente ejecutivo para que se presente a una reunión y esperarlo afuera con un mandamiento», advirtió Mamani. Bajo estas condiciones de desconfianza y presunta persecución, la COB descartó sentarse a negociar y ratificó su única demanda: la renuncia del Presidente.

«Incapacidad de acción»: El duro reproche empresarial y el llanto en las calles

El sector productivo también ha perdido la paciencia ante la falta de liderazgo. La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) emitió un duro comunicado alertando que el país se acerca a una «situación de catástrofe».

Los empresarios apuntaron directamente a la responsabilidad estatal, advirtiendo una «insuficiente capacidad de acción de las autoridades para resolver el conflicto». Miles de pequeñas y medianas empresas están al borde de la quiebra, y desde el sector minero, la Fedecomin Potosí reportó la paralización de la producción por falta de diésel y explosivos.

En las calles de La Paz y El Alto, la crisis se traduce en lágrimas y desesperación. La carne de res ha escalado a Bs 170 el kilo y el maple de 30 huevos se vende a Bs 70. «¿Hasta cuándo nos van a hacer sufrir? ¿Por qué no dicta estado de sitio de una vez? Tengan piedad», clamaba una adulta mayor en un mercado paceño, reflejando el hartazgo hacia una dirigencia sindical radicalizada y un Gobierno inoperante.

Un presidente desconectado de la realidad

Mientras el país arde, el presidente Rodrigo Paz reapareció en Cochabamba para presentar la Ley de Alivio Tributario, emitiendo un discurso que pareció ignorar la gravedad de la crisis.

Paz pidió afrontar la situación con «madurez democrática» y solicitó una «tregua», mostrándose sorprendentemente optimista: «Estoy seguro de que en los siguientes días, cortos días, el sufrimiento se acabará». En el mismo acto, dedicó tiempo a aclarar que no tiene intenciones de privatizar empresas, un tema que hoy palidece frente a la emergencia humanitaria.

Si bien el Gobierno logró desactivar en la madrugada de este martes un punto de conflicto regional en San Julián (Santa Cruz) —firmando un acuerdo sobre tierras y pozos de agua con los Interculturales de Guarayos—, esta medida aislada no resuelve el problema estructural.

La exigencia nacional de renuncia sigue en pie. A 33 días de bloqueos, la incapacidad de Rodrigo Paz para tejer acuerdos a nivel macro ha convertido una crisis política en una catástrofe humanitaria y económica de la que Bolivia tardará años en recuperarse.

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