La huella invisible del Pentágono: Las guerras de EEUU contaminan más que decenas de países enteros es la conclusión central del informe elaborado por la académica e investigadora Neta C. Crawford, quien expone el colosal impacto ambiental de la maquinaria bélica de EEUU y el deliberado vacío en la contabilidad climática global. Desde la firma del Protocolo de Kioto en 1997, Washington impulsó exitosamente una cláusula para excluir a las operaciones y ejercicios militares de los informes anuales obligatorios de emisiones de gases de efecto invernadero, catalogándolos como asuntos intocables de «seguridad nacional» e impidiendo conocer la magnitud real de su aporte al calentamiento global.
A pesar de que el Acuerdo de París de 2015 convirtió estos reportes en voluntarios, la opacidad persiste. La investigación de Crawford demuestra que el sector militar y de defensa es el mayor emisor institucional y consumidor individual de combustibles fósiles del planeta.
La magnitud de las emisiones: Cifras que superan a naciones enteras
El análisis cuantitativo de Crawford reconstruye cinco décadas de impacto ambiental y compara la huella militar de EEUU con el desempeño de otros Estados:
- 3.983 millones de toneladas acumuladas: Entre 1975 (tras el fin de la guerra de Vietnam) y 2024, el Departamento de Defensa de Estados Unidos emitió casi 4.000 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (
CO2eCO2e), con un promedio de 80 millones de toneladas por año. - Más contaminante que Hungría, Suecia y Dinamarca: Solo en 2024, las emisiones directas del Departamento de Defensa alcanzaron unas 46 millones de toneladas métricas de
CO2eCO2e, situándolo —si fuera un país independiente— en el puesto 59 de 207 naciones, por encima de Hungría. - El impacto del forzamiento radiativo aéreo: Si se incluye el impacto de las estelas de vapor y nubes de cirros generadas por la aviación de combate (que consume el 70% del combustible militar), la cifra de 2024 salta a 66 millones de toneladas de
CO2eCO2e. Con este ajuste, el Pentágono ocuparía el puesto 51 mundial, contaminando más que Suecia y Dinamarca juntas. - La industria armamentista privada: La producción industrial de los 39 principales fabricantes de armas de EEUU aportó en 2024 al menos 56,5 millones de toneladas métricas de
CO2eCO2eadicionales, considerando sus cadenas de suministro globales.
La huella bélica mundial frente a otros países
A escala internacional, calcular las emisiones militares es aún más opaco debido a que casi ningún país entrega datos oficiales a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), siendo Noruega una de las escasas excepciones (con 1,44 millones de toneladas de CO2eCO2e reportadas en 2024).
De acuerdo con las estimaciones de Crawford:
- Gasto y emisiones globales: Estados Unidos concentra el 33% del gasto militar mundial (o el 25% ajustado por paridad de poder adquisitivo), mientras China representa el 12% y Rusia entre el 5,5% y el 6,6%.
- El rango militar mundial: Las emisiones combinadas de los ejércitos y las industrias armamentistas del mundo oscilaron en 2024 entre 336 y 400 millones de toneladas métricas de
CO2eCO2e. Este volumen sitúa al aparato militar global a la par de las emisiones nacionales anuales de potencias como Australia o Italia (puestos 17 y 18 del ranking global). - Estimaciones independientes mayores: Investigaciones de organizaciones como Scientists for Global Responsibility calculan que la cifra global real podría situarse entre 1.644 y 3.484 millones de toneladas de
CO2eCO2e, representando hasta el 7% de las emisiones totales del planeta.
Guerra, destrucción y reconstrucción: La contaminación indirecta
El reporte de Crawford subraya que el combate directo y los bombardeos generan pasivos ambientales que se prolongan por décadas:
- Guerra de Vietnam: La destrucción deliberada de 417.000 hectáreas de bosques y manglares por fuerzas estadounidenses liberó entre 183,6 y 535,6 millones de toneladas de
CO2eCO2e, destruyendo sumideros de carbono irreversibles. - Guerra del Golfo (1991): Los incendios en más de 600 pozos petroleros en Kuwait generaron el 1,5% de todas las emisiones globales de
CO2CO2de ese año. - Guerra en Ucrania: Durante sus primeros cuatro años, las operaciones militares generaron 114 millones de toneladas de
CO2eCO2e, la destrucción de paisajes 70 millones, el desvío de aviación civil 30 millones y la reconstrucción posbélica proyecta demandar otros 73 millones de toneladas. - Guerra en Gaza: El conflicto y su posterior reconstrucción proyectan un costo ambiental de hasta 33 millones de toneladas métricas de
CO2eCO2e.
EEUU el mayor emisor institucional informe de Neta C. Crawford:
- Exención sistemática: El Pentágono blindó legalmente sus emisiones desde 1997 para evitar que compromisos climáticos afectaran su operatividad bélica y superioridad militar.
- El mayor emisor institucional: Las Fuerzas Armadas de EEUU emiten más gases de efecto invernadero por año que decenas de países industrializados independientes.
- Complejo militar-industrial y contratistas: La tercerización de la seguridad privada y la manufactura armamentista ocultan millones de toneladas de emisiones adicionales que no figuran en las cuentas estatales.
- Incompatibilidad civilizatoria: El estudio concluye que ante la cercanía de los puntos de no retorno del cambio climático, priorizar la preeminencia militar y el consumo irrestricto de combustibles fósiles pone en jaque la propia supervivencia del planeta.
La investigación es mucho más completa, puedes leerla acá.
