Este lunes 29 de junio de 2026 marca el fin de una era económica en Bolivia y comienza la devaluación del boliviano. El Gobierno Nacional oficializó el abandono del esquema fijo que mantenía el dólar congelado en Bs 6,96 desde noviembre de 2011, dando paso a un régimen de tipo de cambio flexible. En su primera jornada, la nueva cotización oficial fijada por el Banco Central de Bolivia (BCB) se estableció en Bs 9,73, formalizando así una fuerte devaluación de la moneda nacional frente a la divisa estadounidense.
La medida, comunicada el pasado viernes por el Ministerio de Economía como una acción para “fortalecer la estabilidad macroeconómica”, llega tras meses de asfixia financiera, donde el mercado negro y la escasez empujaron el dólar hasta los Bs 20 durante la crisis heredada del gobierno de Luis Arce.
¿Cómo funcionará el nuevo dólar oficial?
A partir de ahora, el precio del dólar ya no será una línea recta. Según el artículo 5 del nuevo reglamento de operaciones del BCB, el tipo de cambio oficial será flotante y diario.
Se definirá en base al promedio ponderado de las operaciones de compra realizadas por los bancos múltiples, pymes y el banco público con sus clientes. Para ello, la Autoridad del Sistema Financiero (ASFI) obligará a los bancos a reportar todas sus transacciones hasta las 17:00 bajo amenaza de sanciones. Con esos datos, el BCB publicará cada día hábil a las 20:00 el tipo de cambio oficial que regirá para la jornada siguiente.
Devaluación del boliviano camuflada y usurpación de competencias
El anuncio fue duramente criticado por expertos financieros, no solo por el impacto inflacionario que traerá, sino por la ilegalidad del procedimiento.
El economista e investigador Gonzalo Colque denunció públicamente que el Ministerio de Economía, dirigido por Gabriel Espinoza, ha vulnerado la autonomía del BCB mediante la Resolución Ministerial 245.
“No le corresponde al Ministerio de Economía establecer un régimen cambiario. La Ley 1670 es clara: reserva esa atribución al BCB. La Resolución Ministerial 245 usurpa competencias dadas por ley… Tampoco corresponde que un ministro ‘ordene’ al BCB ejecutar la transición como si fuera una de sus ventanillas”, sentenció Colque, advirtiendo que para la estabilidad económica del país, la institucionalidad es tan importante como el propio régimen cambiario.
El verdadero motivo: El retorno del FMI y el déficit oculto
La flexibilización del dólar no es una medida aislada; es la pieza maestra de un tablero geopolítico mucho más grande. Días antes de este anuncio, Colque ya había advertido sobre “El retorno del Fondo Monetario Internacional”.
Las negociaciones apuntan a que el gobierno de Rodrigo Paz busca un préstamo de $us 3.000 millones del FMI para evitar el colapso, y la condición sine qua non impuesta por el organismo internacional era precisamente la unificación o flotación cambiaria.
¿Por qué Rodrigo Paz necesita tanto dinero? Según Colque, el Gobierno quema divisas a un ritmo insostenible para cubrir dos gastos apremiantes: la importación de combustibles y el pago de la deuda externa. Durante los primeros siete meses de gestión, Paz “sobrevivió” gastando $us 742 millones inyectados por la CAF y otros organismos, sumados a una reciente y costosa emisión de $us 1.000 millones en bonos soberanos (a una tasa elevadísima del 9,45%).
“Considerando el ritmo actual de salida de divisas, es probable que estos dólares se terminen de agotar hacia mediados de septiembre. Rodrigo Paz necesita endeudar a Bolivia a un ritmo cercano a $us 2.300 millones por año”, advierte el experto.
La peor combinación: Devaluación del boliviano sin recortar el gasto
Para los especialistas, el crédito del FMI y la flotación del dólar son solo un “salvavidas temporal” que le permitirá a Paz ganar tiempo político, pero sin tocar el problema real: un déficit fiscal que ronda el 12% del PIB.
“Devaluar el boliviano sin recortar el déficit fiscal es uno de los peores escenarios posibles”, concluye Colque. Al no aplicar medidas reales de austeridad, reducir la burocracia o cerrar empresas estatales deficitarias, el Gobierno transfiere el costo de la crisis directamente al bolsillo de los bolivianos, quienes a partir de hoy verán cómo el “nuevo dólar a Bs 9,73” encarece irremediablemente el transporte, los alimentos y la canasta básica familiar.
