Rodrigo Paz se reúne con el pedófilo Donald Trump, figura central en los archivos de Jeffrey Epstein

Rodrigo Paz se reúne con el pedófilo Donald Trump, figura central en los archivos de Jeffrey Epstein

El presidente Rodrigo Paz se reúne con el presunto pedófilo Donald Trump, figura central en los archivos de la red de Jeffrey Epstein, en una cumbre en Miami. Mientras líderes europeos y empresarios de alto nivel caen en desgracia por sus vínculos con la red de tráfico sexual, el mandatario boliviano asiste a un encuentro organizado por un presidente estadounidense cuyo nombre no solo aparece más de mil veces en los documentos desclasificados, sino que ahora se revela que entrevistas clave del FBI sobre acusaciones de agresión sexual en su contra han desaparecido misteriosamente de los archivos públicos.

El viaje a Miami: Rodrigo Paz se reúne con el pedófilo Donald Trump

El presidente Rodrigo Paz participará este fin de semana en la cumbre “Escudo de las Américas” en Miami, organizada por Donald Trump. Según la agenda oficial, el mandatario boliviano sostendrá un almuerzo y una reunión bilateral con su homólogo estadounidense, en un encuentro que el canciller Fernando Aramayo ha justificado como una oportunidad para “poner en valor todo lo que Bolivia representa”.

Sin embargo, el viaje se produce en el peor momento posible. La reciente publicación de tres millones de páginas de los archivos de Jeffrey Epstein ha puesto a Donald Trump en el epicentro de un escándalo global, con revelaciones que detallan su larga y cercana relación con el pederasta.

Entrevistas desaparecidas: el encubrimiento del Departamento de Justicia

La polémica en torno a Trump se ha intensificado tras una investigación de CNN, que detectó que decenas de entrevistas a testigos, registradas en memorandos del FBI conocidos como “302”, faltaban en el archivo público.

Lo más grave es que, entre los registros desaparecidos, se encuentran tres entrevistas relacionadas con una mujer que acusó a Trump de agredirla sexualmente cuando ella tenía aproximadamente 13 años, en el marco de la red de abusos de Epstein.

El Departamento de Justicia, controlado por Trump, no ha explicado por qué estas descripciones cruciales no fueron publicadas y se ha limitado a decir que iniciará una revisión para determinar si algunos documentos fueron “etiquetados de forma incorrecta”. Esta “desaparición” de pruebas clave alimenta las sospechas de un encubrimiento deliberado para proteger al presidente.

Trump en los archivos Epstein: vuelos, fiestas y acusaciones de violación

Incluso con las entrevistas faltantes, los documentos que sí se han hecho públicos son demoledores y van mucho más allá de una simple amistad. Entre los hallazgos figuran:

  • Múltiples vuelos en el “Lolita Express”: Contrario a sus negaciones, los registros confirman que Trump voló al menos ocho veces en el jet privado de Epstein.
  • Acusaciones de violación a una menor: Un documento del FBI detalla el testimonio de un conductor de limusina que escuchó a Trump hablar de “abusar de una chica” y cuya conocida le confesó que “Donald J. Trump la había violado junto con Jeffrey Epstein” cuando ella tenía 13 años.
  • Fiestas y “presentaciones”: Otra víctima declaró al FBI que Ghislaine Maxwell la “presentó” a Trump en una fiesta, diciéndole al entonces magnate que ella estaba “disponible”.

A pesar de que el Departamento de Justicia ha intentado calificar estas acusaciones como “falsas y sensacionalistas”, la contundencia de las menciones a Trump y la misteriosa desaparición de las entrevistas del FBI han generado una crisis de credibilidad sin precedentes.

Un mundo que se distancia, una Bolivia que se acerca

Mientras Rodrigo Paz viaja a Miami para estrechar lazos con DOnald Trump, en Europa, la sola mención en los archivos Epstein ha provocado un terremoto político: el príncipe Andrés fue detenido, el ex primer ministro noruego Thorbjørn Jagland fue imputado y el presidente del Foro Económico Mundial, Børge Brende, tuvo que renunciar.

En un momento en que el mundo se distancia de cualquier figura vinculada al mayor escándalo de pederastia de la historia reciente, la decisión del presidente Rodrigo Paz de asistir a una cumbre organizada por una de sus figuras centrales no solo es inoportuna, sino que mancha la imagen de Bolivia y la posiciona del lado equivocado de la historia.

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