Rodrigo Paz negocia un megacrédito de $us 4.500 millones, traicionando su promesa de no endeudar al país

Rodrigo Paz negocia un megacrédito de $us 4.500 millones, traicionando su promesa de no endeudar al país, en un giro que deja en evidencia la contradicción entre su discurso de campaña y sus acciones como presidente. La llegada a Bolivia del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, para concretar uno de los financiamientos más grandes de la historia reciente, ha sido celebrada por el Gobierno como una “señal de confianza”, pero duramente cuestionada por el vicepresidente Edmand Lara, quien recordó que el propio Paz fustigaba el endeudamiento cuando era opositor.

Un giro de 180 grados: Rodrigo Paz crítico del endeudamiento negocia un megacrédito

Durante su etapa como senador y en plena campaña electoral, Rodrigo Paz fue un crítico acérrimo de la política de endeudamiento externo. Videos difundidos en sus propias redes sociales, hoy recuperados por el vicepresidente Edmand Lara, lo muestran rechazando de forma categórica la contratación de nuevos créditos.

“El mismo Rodrigo Paz decía que no iba a pedir créditos”, rememoró Lara, para luego sentenciar: “y ahora, quien más está endeudando al país es Rodrigo Paz”.

La contradicción resulta aún más evidente si se recuerda que, en campaña, Paz llegó a cuestionar duramente a quien hoy ocupa el cargo de ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, a quien calificó como “experto en endeudarse y pedir créditos”, advirtiendo que Bolivia no podía seguir por ese camino. Hoy, sin embargo, es su propio canciller, Fernando Aramayo, quien celebra la negociación con el BID como uno de los principales logros del actual Gobierno.

El megacrédito del BID: “confianza” a cambio de “disciplina fiscal”

La visita de Ilan Goldfajn, la primera de un presidente del BID en los últimos 15 años, fue presentada por el Ejecutivo como un hito que demostraría la confianza internacional en la gestión económica del presidente Paz. El canciller Fernando Aramayo confirmó que el organismo multilateral comprometerá un financiamiento de $us 4.500 millones, destinado principalmente a proyectos de infraestructura.

“Es una de las operaciones más grandes que hemos tenido con el BID, y el volumen de recursos habla de la confianza que existe en las medidas económicas y sociales que el presidente Rodrigo Paz ha tomado”, afirmó Aramayo.

No obstante, el desembolso de estos recursos no será automático ni incondicional. El propio canciller reconoció que el crédito “demanda que Bolivia demuestre disciplina fiscal y solidez en su política monetaria”, lo que implica el cumplimiento de estrictas condiciones y un plan de desembolsos escalonado, generalmente asociado a políticas de ajuste y austeridad.

La deuda que crece y la tensión política que se profundiza

Este nuevo financiamiento se sumará a una ya elevada deuda externa. Según datos del Banco Central de Bolivia, a noviembre la deuda total alcanzaba los $us 13.705 millones, siendo el BID el principal acreedor, con $us 4.396 millones. De concretarse el nuevo crédito, la dependencia financiera del país respecto a este organismo se profundizará aún más.

La decisión de avanzar hacia un endeudamiento de esta magnitud no solo contradice las promesas de campaña de Rodrigo Paz, sino que también profundiza la fractura política con su vicepresidente. Edmand Lara no solo ha cuestionado la política de créditos, sino que ha denunciado “sesiones amañadas” y “ofrecimiento de cargos” para viabilizar su aprobación, además de afirmar que “los que salieron terceros en las elecciones están gobernando”, en una clara alusión a la influencia de otros actores políticos en las decisiones del Ejecutivo.

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