Rodrigo Paz es el gran perdedor de las elecciones subnacionales. El mapa político de Bolivia amaneció este lunes con una fotografía clara que evidencia el desgaste del actual mandatario: de todos los candidatos a los que apoyó directa o indirectamente a través de sus alianzas, prácticamente ninguno logró consolidar una victoria contundente en las gobernaciones ni en las principales ciudades capitales del país. El único respiro para el oficialismo fue un triunfo aislado en Trinidad, mientras que en su propia tierra, Tarija, el rechazo a su línea política fue abrumador.
El descalabro oficialista en las capitales
Los datos preliminares del Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre) exponen la magnitud del retroceso de las fuerzas afines al presidente Paz. A nivel municipal, el único candidato apoyado por el bloque gubernamental que logró imponerse fue Mauricio Barba (Patria-Unidos) en Trinidad, quien obtuvo el 39% de los votos con el 98,99% de las actas computadas.
El golpe más simbólico para el Presidente ocurrió en su propio bastión político: Tarija. Allí, Luciana Campero, candidata de la alianza Unidad por la Patria (apoyada por el Gobierno), quedó relegada a un lejano segundo lugar con apenas el 23,44%. Fue aplastada por Jhonny Torres, de Primero Tarija, quien se alzó con una victoria contundente del 54,66%.
En la capital del Estado, Sucre, la historia se repitió. La candidata gubernamental María Teresa Dalenz no logró la alcaldía y quedó en segundo lugar con el 18,86%, siendo superada por Fátima Tardío, de AGN (20,22%), en un final de fotografía al 98,42% del cómputo.
Gobernaciones al balotaje: el oficialismo contra las cuerdas
A nivel departamental, la estructura del presidente Paz tampoco logró asegurar victorias en primera vuelta. Bolivia se encamina a un escenario de segunda vuelta el 19 de abril en la mayoría de sus departamentos, un terreno donde las alianzas del Ejecutivo tendrán que remar cuesta arriba.
- Tarija y Chuquisaca: El oficialismo peleará el balotaje con Adrián Oliva (Tarija) y Franz García (Chuquisaca), aunque arrastrando el peso del rechazo urbano.
- La Paz: Luis Revilla (Alianza Patria Sol) se perfila como favorito con el 20,2%, pero deberá ir a una segunda vuelta de pronóstico reservado, ya que cuatro candidatos (Yahuasi, Riveros, Patzi y Gómez) disputan voto a voto el segundo lugar con porcentajes en torno al 8%.
- Oruro: Óscar Chambi, ficha del oficialismo, también deberá ir al repechaje.
La sombra del evismo y el castigo a Rodrigo Paz
El resultado de este domingo marca un punto de inflexión. Por primera vez desde 2005, el Movimiento al Socialismo (MAS) deja de proyectar una presencia hegemónica, pero los candidatos de Evo ganan. En Cochabamba, Leonardo Loza (A-UPP) lidera el conteo con el 39,77%, seguido por Sergio “Vikingo” Rodríguez (APB-Súmate) con el 23,66%. El balotaje se definirá por decimales, reflejando la fragmentación del voto.
Mientras tanto, solo Potosí (con René Joaquino) y Pando (con Gabriela Paiva) lograron definir a sus gobernadores en primera vuelta, ambos ajenos a la línea centralista del gobierno de Paz.
La excusa del Presidente frente a la derrota
En medio del revés electoral, el presidente Rodrigo Paz intentó desviar la atención hacia el diseño del sistema electoral. Tras emitir su voto, criticó el “exceso” de procesos electorales, argumentando que tres elecciones en seis meses generan “desgaste en el ciudadano”.
Sin embargo, este desgaste no es solo electoral, sino de gestión. Las alianzas tejidas por el Ejecutivo no lograron convencer al electorado local, convirtiendo a Rodrigo Paz en el principal derrotado de una jornada que reconfigura el poder territorial en Bolivia y lo deja sin gobernabilidad en los niveles subnacionales.
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