Mientras el precio de la carne asfixia a los bolivianos, al punto de que un simple “churrasquito” se ha vuelto un lujo inalcanzable, el Gobierno de Rodrigo Paz celebra la apertura de nuevos mercados de exportación, como Egipto, consolidando —según sus críticos— un modelo que beneficia a un puñado de frigoríficos en desmedro de la seguridad alimentaria y del bolsillo de la población.
Las denuncias de acopio, contrabando y especulación apuntan a grandes empresas transnacionales, pero el Ejecutivo desvía la responsabilidad hacia mataderos clandestinos, en una trama de intereses cruzados donde el consumidor final vuelve a ser el gran perdedor.
El “churrasquito” de los mil bolivianos: la realidad en los mercados sobre el precio de la carne
Hacer una parrillada en Santa Cruz se ha convertido en un ejercicio de “pericia aritmética”. Según constató El Deber en un recorrido por los mercados, el costo de un churrasco para diez personas se ha triplicado, pasando de Bs 240 a una cifra que oscila entre Bs 700 y Bs 1.000.
“Ese mismo churrasco ahora ya no conviene; la gente hace cuentas y ve si le alcanza”, relató un carnicero con 20 años en el oficio. Cortes populares como la “pollerita”, que antes costaban Bs 200, hoy bordean los Bs 400.
Puedes leer: Cómo la Devaluación del Boliviano Beneficia a Empresas con Ingresos Dolarizados como Frigorífico BFC
La escalada de precios no es solo una percepción. La Confederación Nacional de Trabajadores en Carne de Bolivia (Contracabol) convocó a un ampliado de emergencia para el 11 de marzo, denunciando que en Tarija el kilo de cortes especiales ya supera los Bs 86 y que las ventas han caído hasta en un 60%.
La denuncia: acopio, contrabando y el dinero de las pensiones
¿Quién está detrás de esta escalada? Según Contracabol, la responsabilidad recae en grandes empresas transnacionales. El dirigente Isidoro Rocabado, en una entrevista con Radio Éxito en Junio del año pasado citada por La Pluma y La Espada, acusó directamente a Frigorífico BFC (de capital brasileño-paraguayo) de acopio masivo de ganado en Beni. Si bien esto fue la anterior gestión, el precio de la carne no dejó de subir, nuevo gobierno viejos problemas.
La acusación más grave es el presunto uso de fondos públicos para estas operaciones. “A la empresa transnacional, ¿quién le ha dado millonadas en calidad de préstamo? Es dinero de la Gestora”, cuestionó Rocabado, sugiriendo que los ahorros de jubilación de los bolivianos estarían siendo utilizados para especular con el precio de la carne.
Además, acusó a BFC de contrabando y de operar con la “protección” del Gobierno. La empresa, cuya casa matriz en Paraguay ha sido denunciada por presuntas prácticas irregulares, se ha consolidado como una de las mayores exportadoras de carne del país.
Exportar a toda costa: la apertura del mercado egipcio
Lejos de frenar la salida del producto, el Gobierno celebra la apertura de nuevos mercados. El viceministro de Comercio Exterior, Rodrigo Arce, destacó los acuerdos para exportar a Egipto, un mercado de más de 100 millones de personas. “Calculamos que en unas semanas ya estarán saliendo los contenedores con carne boliviana hacia Egipto”, anunció.
Este modelo exportador, en un contexto de devaluación, resulta altamente rentable para las empresas exportadoras. Al recibir ingresos en dólares, se benefician de la pérdida de valor del boliviano, mientras que sus costos operativos se mantienen en moneda local.
Mientras el Gobierno y los grandes frigoríficos celebran el ingreso de divisas, en las mesas de los bolivianos la carne se convierte, cada día más, en un producto inaccesible.
