Mientras el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos se hunde en su peor crisis de credibilidad, el Gobierno de Bolivia lo vende como una oportunidad única para “poner al país en el mundo”. El viaje del ministro de Economía, Gabriel Espinoza, a Suiza para participar en el evento ha sido calificado por la oposición como “puro marketing”, ya que se produce en un momento en que el propio foro enfrenta un doloroso desmoronamiento de su legado, marcado por la abrupta salida de su fundador, Klaus Schwab, en medio de escándalos y luchas internas de poder.
El ocaso de Davos: crisis internas y pérdida de relevancia global
Lejos de la imagen de una cumbre global infalible, el FEM atraviesa una profunda crisis existencial. Un informe confidencial, al que tuvo acceso el Financial Times, reveló una investigación exhaustiva sobre su fundador, Klaus Schwab, por presunto uso indebido de fondos y gestión autoritaria. Aunque no se encontraron delitos, las “irregularidades” confirmaron una “gobernanza frágil” que dirigió el foro “como si fuera un negocio familiar”.
Esta crisis interna culminó con la renuncia forzada de Schwab tras 54 años al mando y ha dejado a la institución “externamente debilitada”. Según analistas citados en el informe, el FEM enfrenta múltiples obstáculos:
- Retroceso de la globalización y auge del proteccionismo.
- Desconfianza generalizada hacia las élites.
- Competencia de nuevos foros, como el de Riad (el llamado “Davos del desierto”) y espacios impulsados por China.
Thierry Mallaret, coautor de varios libros junto a Schwab, lo resume de forma contundente en su próxima obra, titulada La muerte de Davos:
“Hubo un momento de gloria porque Occidente se había embriagado con su propio poder, pero eso ya se terminó. El futuro será multipolar (…) y el Davos europeo irá desdibujando poco a poco su relevancia”.
El “marketing” del Gobierno: vender una imagen que no existe
A pesar de este evidente declive, el Gobierno de Rodrigo Paz ha presentado la participación de Bolivia en Davos como un hito histórico y una señal de que “se vienen tiempos mejores”.
“Es el principal foro económico del sector privado del mundo (…) Ahí vamos, representando a Bolivia, a hablar de Bolivia, a poner a Bolivia en el mundo”, afirmó el ministro Gabriel Espinoza en un video antes de su partida. El Ministerio de Economía reforzó el mensaje, calificando al evento como el más “relevante a nivel global”.
Sin embargo, para la oposición, esta narrativa choca con la realidad. El diputado José Luis Porcel cuestionó duramente el viaje, asegurando que Bolivia “no tiene nada que ofrecer” en este momento.
“Es puro marketing”, sentenció Porcel, al argumentar que el país no puede ofrecer seguridad jurídica a la inversión extranjera “jugando a los decretos”. Recordó el fracaso del Decreto 5503, que tuvo que ser abrogado por la presión de la COB, un retroceso que —según afirmó— proyectó una imagen de “improvisación” e “incoherencia” que no pasa desapercibida en la comunidad internacional.
La contradicción: un viaje de promoción sin reformas de fondo
La crítica de la oposición apunta a una contradicción fundamental: el Gobierno busca atraer inversiones en un foro internacional sin haber realizado previamente los cambios estructurales necesarios en el país.
Porcel señaló que el Ejecutivo aún opera con un Presupuesto General del Estado heredado del MAS y no ha presentado un plan claro de reestructuración. “Se intenta mostrar al interior y al exterior que el país ha cambiado, cuando todavía no se ha hecho absolutamente nada”, afirmó.
En lugar de viajar a un foro en declive, el ministro Espinoza —según Porcel— debería estar trabajando en el Presupuesto Reformulado 2026, la verdadera herramienta que demostrará si el “nuevo modelo económico” del que habla el Gobierno es algo más que un simple eslogan.
¿Qué es el Foro Económico Mundial de Davos?
El Foro Económico Mundial (FEM o WEF por sus siglas en inglés), conocido popularmente como el «Foro de Davos», es una organización internacional no gubernamental con sede en Suiza, fundada en 1971 por el economista Klaus Schwab. Anualmente, reúne en la ciudad alpina de Davos a más de 3,000 de los principales líderes mundiales de la política, los negocios, la academia y la sociedad civil.
Su misión declarada es «mejorar el estado del mundo» a través de la cooperación público-privada, funcionando como una plataforma de alto nivel para debatir los desafíos globales más urgentes, desde la economía y el cambio climático hasta la geopolítica y la tecnología, y forjar consensos entre las élites globales.
