Gobierno de Paz se somete a Kast: mientras Bolivia habla de economía, Chile militariza la frontera

Gobierno de Paz se somete a Kast: mientras Bolivia habla de economía, Chile militariza la frontera

El Gobierno de Rodrigo Paz Pereira se somete al nuevo presidente chileno, José Antonio Kast: mientras Bolivia insiste en una agenda “económico-productiva”, Chile responde con la militarización de la frontera y el inicio de la construcción de zanjas y muros. A pesar de los insistentes gestos de acercamiento del mandatario boliviano, que viajó a la posesión y habló de un “nuevo ciclo”, la primera y más contundente acción de Kast ha sido el “Plan Escudo Fronterizo”, una política de “mano dura” que entierra cualquier posibilidad de una relación de buena vecindad y expone la ingenuidad de la diplomacia de Paz.

La respuesta de Kast: zanjas de 3 metros, muros y 700 militares

La respuesta del nuevo gobierno chileno a la “mano extendida” de Bolivia ha sido un puño de hierro. Este lunes, el presidente José Antonio Kast supervisará personalmente el inicio de su “Plan Escudo Fronterizo” en el paso de Paso Fronterizo Chacalluta, en la frontera con Bolivia y Perú.

Los reportes de medios chilenos como T13 y Radio Bío Bío son alarmantes y no dejan lugar a dudas sobre la naturaleza hostil de la medida:

  • Zanjas de hasta tres metros de profundidad en áreas de alto tránsito.
  • Construcción de muros y cercos perimetrales.
  • Despliegue inicial de 700 efectivos militares para resguardar la zona.
  • Vigilancia tecnológica con drones, sensores y torres de vigilancia.

El objetivo, según el gobierno de Kast, es “impedir el ingreso irregular de personas”. Sin embargo, para analistas y exautoridades bolivianas, la medida es una “señal de mala vecindad” que viola el espíritu del Tratado de Paz y Amistad de 1904 y criminaliza la migración.

La ingenuidad de Paz: “una agenda económico-productiva”

Mientras Chile moviliza maquinaria pesada del Ejército a la frontera, la diplomacia boliviana parece vivir en una realidad paralela. El canciller Fernando Aramayo, desde Valparaíso, insistió en que la relación con el nuevo gobierno se centrará en una “agenda muy amplia que tiene vocación económico-productiva”.

“Tomaremos contacto con el nuevo canciller para definir la ruta crítica que nos permita avanzar”, declaró a Bolivia TV, enumerando temas como migración, comercio y acceso a puertos.

Estas declaraciones, que buscan proyectar una imagen de normalidad y cooperación, chocan frontalmente con la contundencia de las acciones de Kast. La “ruta crítica” de Chile, al parecer, no pasa por el diálogo, sino por la construcción de muros.

Un sometimiento anunciado

El sometimiento del gobierno de Paz a la agenda de Kast era previsible. Durante su visita a la posesión, el presidente boliviano evitó cualquier tema conflictivo y se centró en “conjuncionar una agenda en común, sobre todo en el sector económico y empresarial”.

“Siempre es mejor el futuro que el pasado”, afirmó Paz, en un intento de borrar de un plumazo las históricas tensiones bilaterales.

Sin embargo, este acercamiento unilateral y sin condiciones ha sido interpretado por el nuevo gobierno chileno como una señal de debilidad. Kast, un político que reivindica abiertamente la dictadura de Augusto Pinochet, ha dejado claro desde el primer día que su prioridad no es la integración, sino el control y la fortificación de sus fronteras. Mientras Bolivia habla de negocios, Chile responde con militares, en una asimetría que define el nuevo y sombrío estado de la relación bilateral.

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