Donald Trump no puede acabar la guerra con Irán, a pesar de haber lanzado una agresión militar que decapitó al régimen anterior y de presentar un plan de paz de 15 puntos. La realidad en el terreno, tras un mes de conflicto, muestra que su estrategia de máxima presión no ha logrado los resultados esperados. Teherán ha calificado las propuestas de paz estadounidenses como “excesivas e irrazonables”, ha respondido con oleadas de misiles, ha bloqueado una ruta petrolera vital para el mundo y ha advertido que su capacidad de resistencia es alta, desvaneciendo las esperanzas de una solución rápida.
El plan de paz de Trump en Irán: entre el optimismo y el rechazo
El presidente Trump ha intentado proyectar una imagen de éxito diplomático, asegurando que Irán ha aceptado “la mayor parte” de su plan de paz. “Nos concedieron la mayoría de los puntos… pedimos 15 cosas y las han aceptado en su mayor parte”, afirmó el mandatario, sugiriendo que un acuerdo es inminente.
Sin embargo, la versión de Teherán es radicalmente opuesta. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aunque confirmó haber recibido el plan, lo desestimó por completo. “Esas propuestas son excesivas e irrazonables”, declaró, añadiendo que “hablar de asuntos que son parte de los derechos inherentes de los iraníes no es un signo de buena fe”. Baghaei cuestionó además la fiabilidad de la diplomacia de Washington: “¿Quién puede realmente confiar en la diplomacia de Estados Unidos? En los últimos nueve meses, han traicionado la diplomacia dos veces”.
La estrategia militar: bombardeos masivos y resistencia iraní
La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero, logró eliminar al líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y a altos mandos militares. Trump afirmó que el “cambio de régimen” ya ocurrió, pues el anterior fue “diezmado”. Sin embargo, esta acción no trajo la paz.
El nuevo liderazgo iraní, encabezado por Mojtabá Jameneí, ha demostrado una capacidad de respuesta inmediata y contundente:
- Represalias militares: Irán ha lanzado decenas de oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región.
- Guerra económica: Ha bloqueado casi por completo el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial, disparando los precios de los combustibles y afectando la economía global.
- Ataques a infraestructura petrolera: Realizó ataques masivos contra instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos en varios países de la región.
El general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, Mohsén Rezaei, advirtió que las respuestas a cada nueva agresión serán “más severas”. “Nuestra paciencia tiene un límite, pero nuestra capacidad de resistencia es alta”, sentenció, dejando claro que Irán no se rendirá.
El último ultimátum de Trump y sus intenciones reales
Atrapado en una guerra que no puede cerrar, Trump ha escalado su retórica. En un nuevo ultimátum, amenazó con destruir por completo “todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jarg” si el Estrecho de Ormuz no se abre de inmediato.
Sus declaraciones al Financial Times revelan una de sus principales motivaciones: “Me gustaría quedarme con el petróleo de Irán”. Esta ambición económica, sumada a la frustración por no poder doblegar la resistencia iraní, explica la dureza de sus amenazas y la continuación de una campaña de bombardeos que ya ha alcanzado 13.000 objetivos, con otros 3.000 en la mira.
El conflicto, lejos de terminar, se encuentra en un punto muerto donde la diplomacia ha fracasado y la escalada militar parece la única vía, una que Trump no ha podido transformar en una victoria clara y definitiva.
