Gobierno de Paz: cien días de improvisación, un gabinete obsoleto y una vocera desaparecida

Gobierno de Paz: cien días de improvisación, un gabinete obsoleto y una vocera desaparecida

A casi cien días de gestión, el gobierno de Rodrigo Paz se hunde en la improvisación, con un gabinete obsoleto y una vocera presidencial desaparecida. El panorama es desolador y, según analistas, refleja una administración sin rumbo, débil y con una alarmante incapacidad de comunicación. Mientras el Presidente asiste a fiestas populares, su gestión es duramente cuestionada por expertos que denuncian la falta de operadores políticos y la inexistencia de una estrategia comunicacional coherente.

Un gabinete “desactualizado” y una comunicación fantasma

En el programa Hagamos Democracia de la red Erbol, los analistas no tuvieron contemplaciones al evaluar el arranque del nuevo gobierno. El politólogo Marcelo Arequipa fue lapidario al describir la preparación de algunos ministros, afirmando que llegaron al gabinete con un “software desactualizado, como si trabajaran con un Windows 4”.

La crítica más severa, sin embargo, se centró en la desastrosa estrategia de comunicación gubernamental. El analista José Orlando Peralta señaló la ausencia total de una voz oficial clara y consistente. Apuntó directamente a la vocera presidencial, Carla Faval, quien tras anunciar que el asesinato de Mauricio Aramayo, hombre de confianza de Paz, estaría vinculado a amenazas de mafias del contrabando, desapareció completamente de la escena pública.

“Falta alguien que comunique y que la gente entienda. La vocera presidencial (…) ni piqui ni taca, digamos. No repercute para nada”, sentenció Peralta, subrayando el vacío comunicacional de un gobierno incapaz de sostener y defender sus propias decisiones.

La humillante derrota del Decreto Supremo 5503 se notó la improvisación en el Gobierno de Paz

Para los analistas, el mayor error y la prueba más clara de la improvisación gubernamental fue la gestión del Decreto Supremo 5503. El diputado opositor José Luis Porcel recordó que el Ejecutivo, en un acto de soberbia política, intentó imponer un nuevo “gasolinazo”, pero terminó retrocediendo y aceptando una derrota humillante frente a la movilización de la Central Obrera Boliviana (COB).

Este episodio, coincidieron los expertos, proyectó una imagen de debilidad e incoherencia tanto a nivel interno como internacional, dejando a la población en una permanente zozobra, con la sensación de que “hoy se dice blanco y mañana se dice negro”.

Un presidente de fiesta en medio de la crisis

Mientras las críticas a su gestión se intensifican, el presidente Rodrigo Paz hizo una pausa en su agenda para asistir a una fiesta de preste en la zona del Gran Poder. Alejado de la formalidad institucional, el mandatario subió al escenario, bailó y compartió con los fraternos en un intento de proyectar cercanía con el pueblo.

“Solo quería cumplir un compromiso de venir, abrazarnos y compartir un momento”, expresó el Presidente. Sin embargo, para sus detractores, la imagen contrasta de forma dramática con la realidad de un gobierno sin rumbo claro, que enfrenta una profunda crisis de credibilidad cuando aún no cumple cien días en el poder. Para muchos, la escena en El Gran Poder no mostró cercanía, sino desconexión con la gravedad de la crisis que atraviesa el país.

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