Gobierno celebra exportación de carne a Paraguay mientras el kilo en Bolivia supera los 100 bolivianos

Gobierno celebra exportación de carne a Paraguay mientras el kilo en Bolivia supera los 100 bolivianos

Mientras el Gobierno celebra la apertura del mercado de Paraguay para la exportación de carne, el precio del kilo en Bolivia esta entre 80-85 y la premium supera los 100 bolivianos, en una dolorosa paradoja que expone cómo la política de “abrirse al mundo” del presidente Rodrigo Paz está beneficiando a un puñado de frigoríficos a costa del bolsillo de la población.

La habilitación de tres grandes empresas para vender a uno de los mercados más competitivos de la región es presentada como un gran logro, pero para el consumidor boliviano significa una sola cosa: la carne, un alimento básico, se ha convertido en un lujo inalcanzable.

Celebración de exportación de carne a Paraguay : “Mejores precios” para los exportadores

Desde Roma, el ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, confirmó la noticia con entusiasmo. El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) de Paraguay ha habilitado a los frigoríficos Frigor, Fridosa y BFC para exportar carne bovina, un acuerdo que tendrá una vigencia de dos años.

“Paraguay es un mercado que tiene precios bastante buenos porque ellos exportan 10 veces más que nosotros”, declaró el ministro a El Deber.

“Ahora ya solo resta que los empresarios hagan los mejores negocios (…) para poder elegir dónde les pagan el mejor precio por cada tipo de corte”, agregó.

La lógica del Gobierno es clara: a mayor número de compradores internacionales, mayores serán los ingresos para los exportadores y, supuestamente, para los ganaderos. Sin embargo, esta ecuación omite una variable fundamental: el impacto en el mercado interno.

La realidad en los mercados: precios por las nubes y ventas por los suelos

Mientras en el Gobierno se habla de “mejores precios” para la exportación, en los mercados de Bolivia la realidad es de precios por las nubes.

En Tarija, el secretario ejecutivo de los comercializadores de carne, Lorenzo Velázquez, denunció que el precio del kilo de carne se ha duplicado en los últimos dos años.

La carne corriente para asado ya supera los 80 bolivianos en muchas ciudades, pero los cortes especiales y premium han alcanzado niveles prohibitivos, oscilando entre 98 y 115 bolivianos el kilo.

El resultado ha sido una caída de hasta el 60 % en las ventas, generando pérdidas significativas para los friales y comerciantes.

Esta situación ha llevado a la Confederación Nacional de Trabajadores en Carne de Bolivia (Contracabol) a convocar a un ampliado nacional de emergencia para el 11 de marzo, exigiendo al Gobierno medidas inmediatas.

Un patrón que se repite: más exportación, precios más altos

La apertura del mercado paraguayo no es un hecho aislado, sino la consolidación de un modelo que prioriza la venta al exterior.

Este acuerdo se suma a los ya existentes con Egipto, China, Rusia, Ecuador y Perú.

Cada vez que se anuncia un nuevo mercado, la historia se repite: los frigoríficos exportadores —los mismos tres de siempre: Frigor, Fridosa y BFC— celebran, el Gobierno habla de “divisas para el país”, y los precios en los mercados locales suben un poco más.

El argumento oficial de que esto “no implica un aumento en el volumen de exportación” resulta poco creíble para un consumidor que ve cómo la carne se aleja cada vez más de su mesa, mientras el producto boliviano se va a alimentar otros mercados.

La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta cuándo el “éxito” de unos pocos seguirá siendo pagado por la mayoría?

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