A cien días de haber prometido “gobierno para las mayorías”, el presidente Rodrigo Paz ha marcado el inicio de su gestión con una seguidilla de decretazos cuestionados por su constitucionalidad, una polémica eliminación de impuestos para los sectores de mayores ingresos y un plan de endeudamiento que, en solo dos meses, proyecta igualar la deuda acumulada en 19 años de “masismo”.
Lejos de la renovación prometida, su mandato se ha caracterizado por la improvisación, una profunda fractura con su vicepresidente y una agenda económica que, según sus críticos, carga la crisis sobre las espaldas del pueblo trabajador mientras blinda los privilegios de la élite empresarial.
Decretazos y retrocesos: un gobierno a contramano del pueblo
La principal herramienta de gobierno de Paz han sido los decretos supremos, utilizados para imponer medidas de shock sin pasar por el debate legislativo. El más polémico, el DS 5503, que eliminaba la subvención a los combustibles, desató una ola de protestas lideradas por la COB que obligó al Gobierno a dar marcha atrás.
A este episodio se sumó el DS 5515, una norma que permitió al Presidente gobernar a distancia y evitar que su vicepresidente, Edmand Lara, asumiera el mando. Esta seguidilla de “decretazos” ha sido calificada por juristas y opositores como una muestra de autoritarismo y una posible vulneración a la Constitución.
El “gobierno para las mayorías” de Rodrigo Paz fue perdonazo a los ricos y ajuste a los pobres
Mientras la población enfrentaba las consecuencias del llamado “gasolinazo”, el Gobierno avanzó en una agenda fiscal que beneficia a sectores de mayor poder adquisitivo. Anunció la eliminación de impuestos clave, entre ellos:
- El Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF), que pagaban menos de 300 contribuyentes.
- El Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF).
- El impuesto a los juegos y a las promociones empresariales.
Bajo el argumento de “no frenar la economía”, la administración de Paz alivió la carga tributaria de quienes concentran mayores ingresos, mientras los presupuestos para salud y educación continúan siendo motivo de debate.
En esta agenda económica, el presidente Paz y su vicepresidente, Edmand Lara —considerado su principal crítico interno— han coincidido en la necesidad de reducir impuestos como el IVA y el IUE, lo que sugiere que sus diferencias podrían ser más de forma que de fondo.
Una deuda histórica en tiempo récord
Uno de los datos más debatidos en estos primeros cien días es el ritmo de endeudamiento. Mientras el MAS dejó, en casi 20 años, una deuda externa cercana a $us 13.000 millones, el gobierno de Paz proyecta asumir nuevos compromisos por alrededor de $us 11.500 millones en solo dos meses, a través de créditos con la CAF ($us 7.000 millones) y el BID ($us 4.500 millones).
Analistas como Juan Fernando Subirana han advertido que este nivel de endeudamiento es “preocupante” y que la deuda total del país podría aproximarse a los $us 20.000 millones. Para sus críticos, el gobierno de la “renovación” estaría acelerando una de las prácticas más cuestionadas de sus antecesores, comprometiendo el futuro fiscal del país.
