EEUU mató a más de medio millón de personas al año con sus sanciones económicas unilaterales, una cifra devastadora que iguala el saldo mortal de los conflictos armados a nivel global, según un riguroso estudio publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet Global Health. La investigación, que analiza 50 años de datos de 152 países, establece por primera vez una “asociación causal significativa” entre las sanciones y el aumento de la mortalidad, siendo los niños menores de 5 años las principales víctimas.
564.258 vidas perdidas cada año: el costo humano de las sanciones
El estudio, titulado “Effects of international sanctions on age-specific mortality”, fue realizado por los investigadores Francisco Rodríguez, Silvio Rendón y Mark Weisbrot, del Center for Economic and Policy Research. Su conclusión es alarmante: las sanciones unilaterales, especialmente las impuestas por Estados Unidos, son responsables de un promedio de 564.258 muertes anuales (con un intervalo de confianza del 95 % entre 367.838 y 760.677).
“Las sanciones tienen efectos adversos sustanciales en la salud pública, con un número de muertes similar al de las guerras”, sentencian los autores. Para poner la cifra en perspectiva, la investigación señala que el promedio anual de muertes relacionadas con batallas en conflictos armados durante el mismo período fue de aproximadamente 106.000, y que estimaciones sobre el número total de víctimas de guerras, incluyendo civiles, arrojan un saldo de “alrededor de medio millón de muertes por año”.
El informe también revela que las sanciones de la ONU, al ser multilaterales y estar sujetas a un mayor escrutinio público, no mostraron un efecto estadísticamente significativo en el aumento de la mortalidad. La responsabilidad recae casi exclusivamente en las medidas unilaterales.
El cálculo del desastre: ¿cómo se llegó a esta cifra?
Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron una metodología robusta y transparente, cruzando datos de dos fuentes principales: la Base de Datos Global de Sanciones (GSDB) y la División de Población de las Naciones Unidas (UNPD), que contiene registros de mortalidad por edad para 152 países entre 1971 y 2021.
El cálculo se realizó de la siguiente manera:
- Análisis de impacto: utilizando métodos econométricos avanzados (como el “entropy balancing”) para asegurar una comparación causal, los investigadores midieron cuánto aumentaba la tasa de mortalidad en un país por cada año que estaba bajo sanciones unilaterales de EEUU.
- Estimación de muertes “evitables”: con esa tasa de incremento, calcularon cuántas personas no habrían muerto en un año determinado si el país no hubiera estado sancionado.
- Suma global: finalmente, sumaron las muertes “atribuibles a las sanciones” de todos los países afectados para cada año del período estudiado, obteniendo el promedio anual de más de medio millón de vidas perdidas.
El estudio destaca que los efectos son desproporcionados. La mortalidad infantil (menores de 5 años) es la más afectada, seguida por la de los adultos mayores (60-80 años), demostrando que las sanciones golpean con mayor dureza a las poblaciones más vulnerables.
Una herramienta de política exterior más letal que la guerra
Citando a Woodrow Wilson, quien se refirió a las sanciones como “algo más tremendo que la guerra”, los autores concluyen que su investigación demuestra que el expresidente estadounidense “tenía razón”.
“Es difícil pensar en otras intervenciones de política con efectos tan adversos en la vida humana que continúen siendo utilizadas de manera tan generalizada”, reflexionan los investigadores en The Lancet Global Health, subrayando la necesidad urgente de “repensar las sanciones como una herramienta de política exterior”.
Basándonos en los datos del estudio publicado en The Lancet Global Health, si las sanciones unilaterales causan un promedio de 564.258 muertes anuales, en un período de 50 años (como el analizado en la investigación, de 1971 a 2021), el total de vidas perdidas ascendería a:
564.258 muertes/año × 50 años = 28.212.900 muertes
Es decir, se estima que más de 28,2 millones de personas habrían muerto a causa de las sanciones unilaterales en ese medio siglo, una cifra que subraya la devastadora política de EEUU con el mundo.
