Bolivia paga más del triple que Paraguay por el mismo diésel, comprado en el mismo lugar y a los mismos proveedores, un escandaloso sobreprecio que podría superar los 47 millones de dólares solo en un contrato con la empresa Trafigura, cuya existencia fue negada por el Gobierno. El economista e investigador Gonzalo Colque, con documentos en mano, ha desmantelado la narrativa oficial, demostrando con cifras una disparidad de precios inexplicable que apunta a un millonario negociado en la importación de combustibles.
La comparación que destapa el escándalo
El epicentro de la denuncia es la terminal portuaria de Campana, sobre el río Paraná, en Argentina. Allí, según revela Colque, tanto YPFB de Bolivia como Petropar de Paraguay compran diésel a los mismos proveedores. La diferencia está en el precio que pagan por el “premio” o diferencial, que incluye fletes, seguros y servicios.
La comparación es contundente:
- YPFB (Bolivia): firmó un contrato para 2026 en el que pacta pagar 189 dólares por cada metro cúbico.
- Petropar (Paraguay): por el mismo servicio, paga entre 45 y 60 dólares por metro cúbico.
“No, no estamos hablando de centavos”, ironiza Colque, al señalar que Bolivia estaría pagando más de tres veces el precio que su país vecino.
El contrato negado y un sobreprecio de $us 47 millones
La denuncia se sustenta en un contrato específico con la empresa Trafigura, firmado en diciembre de 2025 y cuya existencia, según el investigador, fue negada por el Gobierno. Este documento establece la compra de más de 341 mil metros cúbicos de diésel.
La matemática del sobreprecio es clara:
- Costo para Bolivia (a $189/m³): 64 millones de dólares.
- Costo si pagara como Paraguay (a $50/m³ en promedio): 17 millones de dólares.
- Sobreprecio estimado: más de 47 millones de dólares en un solo contrato.
“Si esto se repite en otros puntos de entrega, la cifra podría bordear los 100 millones de dólares para finales de 2026”, advierte Colque.
26 días de caos: YPFB se niega a descargar gasolina
Mientras crece la sombra del sobreprecio en el diésel, la inoperancia en YPFB agrava la crisis de la gasolina. Durante 26 días consecutivos, alrededor de 700 camiones cisterna con 20 millones de litros de gasolina provenientes de Argentina y Paraguay permanecen varados en Palmasola (Santa Cruz), sin poder descargar.
“No es que no quieran abrir la reja, es que no quieren descargar el producto; vaya a saber por qué”, denunció a EL DEBER Sergio Kosky, presidente de los cisterneros. La situación, que YPFB no ha explicado oficialmente, genera pérdidas millonarias, riesgos de seguridad y agudiza el desabastecimiento, dejando a los transportistas y a la población en un estado de indefensión total.
Con un Gobierno que niega contratos evidentes y una estatal que paraliza el abastecimiento sin dar explicaciones, la pregunta de Gonzalo Colque resuena con más fuerza que nunca: “¿A dónde va la diferencia?”.
