El origen sagrado de los Compadres en Tarija y el simbolismo oculto de la canasta chapaca

El origen sagrado de los Compadres en Tarija y el simbolismo oculto de la canasta chapaca

Detrás de la fiesta, los abrazos y las canastas rebosantes de fruta, el Jueves de Compadres en Tarija esconde un profundo ritual de fertilidad, amistad y protección cuyos orígenes se remontan a la Edad Media e incluso a la antigua Roma. Lejos de ser una simple celebración de amigos, el compadrazgo tarijeño es una institución social única que, a diferencia de otras regiones, ha fusionado lazos de lealtad con el ciclo agrícola y la fiesta pagana del diablo, transformando una canasta de pan y albahaca en un poderoso símbolo de abundancia, sexualidad y renovación.

El Origen: Del Padrino Medieval al Amigo Leal

Contrario a la creencia popular, la figura del compadre no es exclusiva de Tarija. Según explica el doctor en antropología, Daniel Vacaflores, esta relación ritual nace en la Europa medieval a partir del bautizo cristiano. «El compadrazgo es la relación ritual que tiene el padre o la madre con el padrino del niño», detalla Vacaflor. La palabra «compadre» significa literalmente «el padre que ayuda al padre», una figura que asume la responsabilidad de cuidar al ahijado si a los padres les ocurriera algo.

Sin embargo, lo que hace único al compadrazgo tarijeño es que ha trascendido esta connotación religiosa. «En Tarija es mucho más importante la amistad que el padrinazgo», afirma el experto. Aquí, uno no necesita un ahijado para tener un compadre; se elige a los mejores amigos para sellar un pacto de lealtad que dura toda la vida, lo que explica el carácter masivo de la fiesta. Mientras en otros lugares el vínculo se sella en el bautizo, en Tarija el momento sagrado es el Jueves de Compadres, en pleno Carnaval.

La Canasta: Un Altar a la Fertilidad creativa en compadres en Tarija

La «torta» de compadres, que en realidad es un pan redondo similar a la «tanta wawa» de Todos Santos, es el elemento central del ritual. Pero la canasta que la contiene es un verdadero altar a la fertilidad en sus tres dimensiones: vegetal, animal y humana. «La canasta representa la abundancia, la fertilidad», explica Vacaflores. Se la adorna con productos de la huerta (uvas, duraznos, higos), serpentina y albahaca, coincidiendo con la época de mayor lluvia y esplendor agrícola.

Antiguamente, incluso se regalaban corderos y otros animales como símbolo de lo mejor que uno podía ofrecer. Pero la canasta también tiene un profundo y pícaro simbolismo ligado a la fertilidad humana y la sexualidad. «Las tortas de compadres y comadres son pícaras», señala el antropólogo. El pepino que se regala a las comadres es un «falo simbólico», mientras que el zapallo abierto o la huminta para los compadres representa el órgano sexual femenino. Es una celebración del erotismo y la vida en el clímax de la fiesta del diablo.

El Diablo, la Semilla y la Fiesta Pagana

El Carnaval en Tarija, como en muchas culturas andinas, es la «fiesta del diablo». Pero este no es el diablo del infierno cristiano, sino una deidad ligada a la tierra, la abundancia y también al peligro. «Soltar al diablo es sacar la semilla, es sacar la fertilidad», explica Vacaflores, conectando el rito con el ciclo agrario. El ruido de los cohetillos a los pies del compadre tiene un doble sentido: «te estoy sacando el diablo» para festejar, pero también para purificarte de lo malo.

La fiesta es, en esencia, pagana, un «espacio muerto» en el calendario litúrgico católico donde se celebra la vida en todas sus formas antes de que comience la Cuaresma el Miércoles de Ceniza. Es un ritual que, a través de una simple canasta, conecta a los tarijeños con sus raíces andinas, tradiciones medievales y el ciclo eterno de la naturaleza.

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