Aditivos en la gasolina son una “purga” temporal y podrían dañar más motores, admite el Gobierno

Medinaceli mintió: Ministro sabía en noviembre de la crisis de gasolina, pero ahora culpa a un "boicot" Aditivos en la gasolina son una "purga" temporal y podrían dañar más motores, admite el Gobierno

Los aditivos en la gasolina, presentados por el presidente Rodrigo Paz como una “mejora técnica de vanguardia”, son en realidad una “purga” temporal que, si se prolonga, “podría generar daños en los motores”, según ha admitido el propio ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli.

Esta alarmante confesión revela que la “solución” del Gobierno a la crisis de la “gasolina mala” no solo no garantiza la calidad, sino que introduce un nuevo factor de riesgo para los ya castigados vehículos de miles de bolivianos.

La confesión del ministro: aditivos en la gasolina “Es como tomar un relajante”

En una sorprendente muestra de sinceridad, el ministro Medinaceli explicó que la incorporación de aditivos no es una mejora permanente, sino un tratamiento de emergencia para intentar estabilizar la gasolina contaminada.

“Es un proceso por fases que no puede aplicarse de forma permanente. Es como tomar un relajante: ayuda al inicio, pero luego debe suspenderse para que el sistema vuelva a operar con normalidad”, puntualizó la autoridad, comparando el sistema de combustible de los vehículos con el cuerpo humano.

Esta declaración contradice directamente el discurso triunfalista del presidente Rodrigo Paz, quien el 2 de marzo anunció la aditivación como una medida que “protege motores, mejora la calidad y no implica aumento de precios”. Ahora, su propio ministro admite que la “solución” es temporal y potencialmente dañina a largo plazo.

¿La cura peor que la enfermedad?

La “purga” con aditivos busca limpiar los motores afectados por el combustible contaminado con goma y manganeso. YPFB ha informado que se aplicará un “tratamiento de shock” con dosis altas durante tres semanas, estimando que un motor “en condiciones graves” demorará unas 100 horas en limpiarse.

Sin embargo, la advertencia de Medinaceli sobre el riesgo de un uso prolongado deja a los conductores en una nueva encrucijada: después de sufrir los daños de la gasolina “desestabilizada”, ahora deben confiar en un “relajante” químico que, si el Gobierno no gestiona correctamente, podría causar nuevos y diferentes problemas en sus motores.

La propia YPFB, a través de su gerente Carlos Cuéllar, ha admitido que los aditivos “no son un sustituto de una gasolina de alta calidad”, sino una simple “herramienta útil para mantener el motor limpio”.

Una cadena de negligencias

El ministro Medinaceli también reveló que los problemas de calidad se deben, en parte, a que los tanques de almacenamiento no recibieron mantenimiento durante años, lo que provocó una acumulación de oxidación y sedimentos. Cuando se aumentó el volumen de combustible, esta suciedad se desprendió y contaminó la gasolina.

Aún más grave, admitió que “los técnicos del área logística de Yacimientos advirtieron con anterioridad sobre esta situación meses atrás”, lo que confirma que existía conocimiento previo del riesgo y que no se actuó a tiempo para evitar la crisis.

Con un Gobierno que aplica soluciones temporales y potencialmente peligrosas, y una YPFB que sabía de los riesgos pero no actuó, los propietarios de vehículos en Bolivia quedan atrapados en medio de la negligencia, con sus motores como víctimas principales.

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